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Pantalla plana

Carlos Marcos

La quinta del Trivial

La quinta del TrivialEuropa Press

Pese al indiscutible éxito del juego de mesa del Trivial Pursuit, lo cierto es que su versión televisiva parece gafada y nunca ha acabado de funcionar. Al menos por estos lares. TVE ya lo había intentado otras tres veces y Veo7 una cuarta, en su intento de tener un concursito barato en pantalla justo antes de que cerrara el canal, ahora resucitado como contenedor de series y pelis de saldo.

Así que la maniobra de TVE de intentar por quinta vez que triunfe lo que no triunfó en otros cuatro intentos es cuanto menos extraña. El primer intento fue en 1992 con Pepe Navarro, que venía de triunfar en las mañanas, y nada. El segundo, con el incombustible Jordi Hurtado, capaz de llevar al éxito cualquier concurso, y tampoco. El tercero, con Juan Carlos Martín, alias Benavides, en una versión infantil con más alboroto pero la misma indiferencia de la audiencia. Para el cuarto intento, ya en 2010 y en la tedeté de segunda división, la elegida fue Silvia Jato, tiempo después de triunfar en Pasapalabra, y ni por esas. 

Ahora, TVE quiere hacer valer el famoso dicho de que no hay quinto malo y ha fichado a Egoitz Txurruka (que era un bebé cuando se estrenó la primera temporada del concurso) para poner en juego una versión más pomposa pero igual de plana y repetitiva que ha programado como un castigo poniendo de noche en La 1 cinco programas de tirón, mientras el presentador nos da las buenas tardes (el horario que tenían previsto), se despide hasta el día siguiente y hasta comenta con los concursantes lo que les han dicho en casa al verles por la tele el día anterior, cosa que no ha ocurrido porque se emite de tirón y lo que comentan no se vio ayer sino hace diez segundos. 

Dados de colores, en una imagen de archivo.

Se ve que hay ganas de quitárselo de encima en TVE y es una pena porque, con sus limitaciones, es la mejor adaptación que ha tenido este concurso y hecho ya el gasto no es una mala oferta para emitir, de uno en uno, en las mañanas o las tardes de La 2, aunque se le adivine el mismo recorrido y las mismas ganas de que prospere que a la reciente y fallida resurrección de Jeopardy.

A Txurru le han hecho una faena al convertirlo en el presentador estrella de un concurso que ha nacido estrellado en ese extraño empeño de relegarlo a la noche-madrugada del viernes poniendo hasta cinco programas de tirón (cerca de cuatro horas) bajo el innecesario epígrafe de “Aprender jugando”.

A Txurru se le ve desenvuelto (tiene tablas) pero menos gamberro que en su concurso de ETB2 Esto no es normal (del que se ausentó brevemente, pero ha vuelto). Y no sé si por despiste o reivindicación, sigue colando en TVE algunas palabras en euskera al dar por buenas las respuestas a los concursantes, que seguramente ni sabían lo que era ese “bai” o ese “oso ondo”, pero tiene su gracia. Ojalá más euskera, más gallego y más catalán en TVE.