El Defensor del Pueblo-Artekari de Navarra pide a los grupos parlamentarios que se reconozca al euskera como lengua propia de Navarra y se incluya como tal en el Amejoramiento. “Navarra es la única comunidad que teniendo una lengua diferenciada del castellano no la reconoce como propia en norma de mayor rango”, argumenta Patxi Vera. Es una propuesta lógica desde cualquier punto de vista que se quiera analizar. Y debiera ser una oportunidad tanto para impulsar el desarrollo y normalización de esta lengua propia de Navarra como para sacarla definitivamente del debate político partidario.
Relacionadas
Lingua navarrorum, como se cita al euskera en los textos históricos lo dice todo. Sin estridencias ni exaltaciones, simplemente con la objetiva frialdad que aportan esos textos, documentos, cartas y manuscritos y obras ya impresas, también escritos en otras lenguas, sobre la realidad del euskera desde hace más de un milenio. Es un tesoro humano de todas las navarras y navarros, no solo de los hablantes. Lleva siglos formando parte de nuestro bagaje oral y escrito, un tesoro cultural que no es solo pasado, también es presente y seguirá siendo futuro. El euskera ha estado sometido a persecución política y administrativa durante décadas ahora y siglos ante siempre tratando de minusvalorar su riqueza cultural, su patrimonio social y su valor educativo y fomentando su prohibición y su desaparición. No se ha conseguido.
Poner fin a ese escenario de confrontación y apostar por un nuevo impulso del euskera en positivo desde la voluntariedad, la progresividad y la pluralidad y poniendo fin a la división de los navarros y navarras en ciudadanos de primera y de segunda según la lengua y la zona del territorio en que nazcan o habiten es una responsabilidad democrática. Las lenguas nunca confrontan una contra otra, son las personas, los poderes políticos, los que lo hacen. Hay ahora una nueva oportunidad de avanzar en positivo hacia un amplio consenso político y social. Sin mucha convicción, me apunto de partida al optimismo.
No es fácil prever qué futuro le espera al euskera, pero, sin duda, buena parte del mismo dependerá de la colaboración y la pedagogía. La normalización y desarrollo del euskera en este siglo XXI avanza en positivo y con una parte del camino de dificultades ya superado, pero quedan por recuperar aún a amplios sectores de la población para esta lengua. Sin olvidar tampoco que una lengua necesita para estar viva utilidad social, respaldo institucional y uso habitual. La consolidación del euskera como lengua propia, útil y necesaria y como bien cultural de valor siguen siendo retos básicos de futuro inmediato. “En mi opinión, el euskera es de todas y todos los navarros, como las Bardenas, la selva de Irati y el castillo de Olite”, afirma Vera. El euskera se lo merece.