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Mar de fondo

Xabi Larrañaga

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Cuenta El País que, tras una exhaustiva investigación, un equipo de genetistas del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, órgano del Ministerio de Justicia, ha rechazado “la conjetura convertida en bulo de los 300.000 bebés robados” durante el franquismo. ¿Quiere eso decir que jamás ocurrió tal barbaridad? No. Solo significa que el número aireado aquí y allá no se ajusta ni de lejos a la realidad. Por supuesto que existieron los bebés robados, pero no fueron tantísimos. Tampoco hubo un millón de muertos en la guerra civil, aunque el título de José María Gironella se clavara en el subconsciente de dos generaciones de españoles. Un cadáver siempre es multitud.

Esta misma semana se ha recordado que hace medio siglo los militares dieron el golpe de Estado en Argentina, y se ha vuelto a propagar por estos pagos la cifra de 30.000 desaparecidos. Hace décadas que el primer presidente tras la dictadura, Ricardo Alfonsín, aclaró a Mercedes Milá que no, que serían unos 10.000. De creer al exmilitante montonero Luis Labraña, fue él mismo quien se inventó la cifra impactante de 30.000 desaparecidos en una reunión en Amsterdam con el fin de impresionar a los holandeses y empujarlos a que donaran más dinero para la causa. Hoy se conoce con nombre y apellido a unos nueve mil, y da igual que el dato lo repita Javier Milei. Si es así, es así. Como si nueve mil fueran pocos…

Tampoco fueron pocos los vascos obligados a exiliarse por el terror. Fueron de hecho muchísimos. Lástima que ningún órgano gubernativo se atreva a desmentir y desterrar por fin “la conjetura convertida en bulo de los 300.000”.