A Florentino Pérez se le ha vuelto a ver el plumero. Da igual que se ponga el traje más caro del armario o que hable desde el púlpito del Bernabéu como empresario multimillonario; en cuanto le aprietan las costuras, sale el de siempre. Ayer no vimos a un presidente moderno, vimos a un señor de otra época echando mano del machismo más rancio para sacudirse una información que le molestaba.

Soltar que una periodista mujer “no sabe si sabe siquiera algo de fútbol” es de una bajeza que asusta, pero que no sorprende. Es el truco más viejo del mundo: cuando no puedes rebatir el dato (“artículos contra el Madrid”, dice Pérez), atacas la capacidad de la mujer por el hecho de serlo. A María José Fuenteálamo, directamente la intenta dejar por ignorante. Es ese paternalismo de quien se cree el dueño del cortijo y piensa que las mujeres estamos aquí de decoración, pero no para juzgar su gestión. Y es que llueve sobre mojado.

No olvidemos que a este presidente le costó años, décadas, dar el brazo a torcer para crear una sección femenina en el Real Madrid. En la misma rueda de prensa aludió también a otra periodista en este tono: “esa niña que tiene derecho a hablar.. que todos vosotros sois muy feos joder”. A ver si se entera de una vez: el fútbol ya no es ese club de caballeros donde ellos deciden quién tiene derecho a opinar.