Creo que era envidia lo que sentí paseando el otro día por la red de ascensores, rampas y pasillos mecánicos que conectan zonas elevadas del Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz. Sé que ese barrio y su equivalente en Pamplona no comparten topografía y, por ello mismo, me resulta difícil entender ciertas desidias municipales cuando de tránsito no discriminatorio hablamos.

El Ayuntamiento de la capital navarra aprobó un plan integral en 2022, que este año finaliza, para garantizar la accesibilidad universal en espacios públicos, edificios y servicios. Las propuestas de actuación hablan de mejorar la movilidad y eliminar barreras físicas en pos de una ciudad más accesible, de la renovación de ascensores urbanos y de planes que salven los desniveles entre barrios.

Es por ello que no entiendo cómo puede existir, tal y como está concebida, la Plaza de los Burgos. Para llegar a la vía lateral de la Casa Consistorial, vengas de donde vengas, has de subir o bajar escaleras. ¡Y qué escaleras! No queda otra que tirar de zancada para ir salvando esa escalinata imposible. Conclusión: se trata de una esquina a la que no todos pueden llegar y que, además, complica enormemente la vida a los compradores del cercano Mercado de Santo Domingo. Solución: si en la capital de la CAV lo han logrado….