Para esta jornada de fútbol, la patronal de los clubes, LaLiga, se ha inventado una jornada retroen la que los equipos –no todos se han apuntado a la iniciativa–, lucirán una vestimenta acorde a la convocatoria de recuperar antiguas indumentarias, más o menos.
Relacionadas
Al margen del acierto o no en el diseño de estas equipaciones sacadas del baúl de los recuerdos y adaptadas a los tiempos modernos, en el caso de Osasuna se va a hacer un recordatorio a la plantilla de 1980, de la que dijo Paquito –el ya desaparecido técnico que también lo fue de Osasuna– que jugaban como “los indios”. Al entrañable entrenador asturiano los rojillos desatados por todas partes le debían llevar al cine, a la películas del oeste en las que había oleadas de pieles rojas desde cualquier sitio.
“Con la forma que tienen de moverse parecen una banda de indios ya que de repente empiezan a aparecer atacantes por todos los lados. Son diez en el campo pero son tantos los espacios que crean y ocupan que crean mucho daño”, relató tras un partido en El Sadar, en noviembre de 1980.
Echeverría, Iriguíbel y Martín Monreal: tridente retro
Los pieles rojas de aquellos tiempos fueron futbolistas de cuidado y Echeverría, Iriguíbel y Martín los guerreros más conocidos y venerados por la grada. El incansable de Goizueta, el puntillero de la pamplonesa calle San Lorenzo y el diablo de Campanas eran la declamación final perfecta de una alineación que, con Pepe Alzate de entrenador, el aficionado se llegó a aprender de memoria del uno al once y con los cambios también. Basauri, Macua, Castañeda, Lecumberri, Mina, Bayona, Iriarte, Lumbreras más los otros tres delanteros míticos, pero también con Marro, Dioni, Rández, Gabari, Goñi, Vicuña, Esparza, Serrano, Julio, Pascual, Azcona o Rípodas.
Presente contra pasado
El fútbol de entonces con el de ahora se parece en que el deporte se llama de la misma forma, porque el poderío físico y la velocidad del juego, entre otras cosas, lo han cambiado. “Antes te daban una hostia en cualquier sitio del campo”, recuerda uno de esos delanteros históricos, con secuelas de las heridas sufridas tras las pinturas de guerra de cada domingo. Unos tipos peculiares en la consideración de la responsabilidad con su equipo que por eso hicieron a ese Osasuna especial. Los herederos de ahora, los jóvenes pieles rojas, deberían conocer su pasado. Así se mantiene la tribu.