Patxi Iriguíbel Aristu (Pamplona, 18/4/1951) presume de haber sido pichichi (máximo goleador) en tres ocasiones: dos como jugador de Osasuna en Segunda División y otro como integrante de la selección española universitaria en un Mundial celebrado en Montevideo (Uruguay). Como rojillo alcanzó este hito en los cursos 1978-79 (23 goles) y 1979-80 (19), siendo este última el del ascenso a Primera que va a homenajear Osasuna en el partido de este domingo contra el Betis correspondiente a la jornada retro que ha organizado la Liga.

No soy muy dado a estos rollos, pero es un reconocimiento y voy a estar allí”, confiesa el delantero, que enseguida añade que “han pasado tantos años que la cabeza ya no se acuerda de todas aquellas movidas, pero siempre es una satisfacción el poder juntarnos los compañeros, que muchas veces no nos vemos con la frecuencia que quisiéramos, y es un momento muy grato”. Lo que sí rememora con nítidez es que “yo lo tenía muy fácil, porque tenía a la derecha y a la izquierda a dos maestros que me ponían el balón para meter los goles que metí. Así de claro”.

Se refiere a Echeverría y Martín, con los que formó un tridente temible para los adversarios durante varias temporadas y que acabó ganándose el apelativo de indios. Iriguíbel no pudo jugar por sanción el histórico partido de Murcia, en el que Osasuna ascendió a Primera gracias a un gol de Txuma Rández. “Me dio mucha pena, pero las cosas vienen como vienen y nada podía hacer, pero Txuma Rández lo hizo muy bien”, explica, y añade que estuvo viendo el partido en la grada, donde sufrió mucho más que en el campo, donde “te desfogas, te liberas porque vas corriendo y lo estás viviendo y no te da tiempo a pensar más”.

¿Por qué Patxi Iriguíbel no jugó en Murcia el día del ascenso?

¿Por qué Patxi Iriguíbel no jugó en Murcia el día del ascenso? DIARIO DE NOTICIAS

También hubo tensión en la grada porque en aquel partido en Murcia, sin poder saltar al césped por encontrarse sancionado por acumulación de tarjetas amarillas, también estaba en juego el pichichi de la categoría. Llegaba Iriguíbel con 19 goles, sin la posibilidad de ampliar la cuenta y con algún que otro delantero al acecho. Así lo vivió: “Fue una satisfacción estar en Murcia, ganar, ascender y que me llegara la noticia de que verdaderamente me había quedado pichichi. Había alguno por allí que podía quitarme el trono, pero no pudo. Al final de temporada se jugaban todos los partidos a misma hora y me enteré que era pichichi justo al acabar. Alguno había por detrás que me estaba achuchando, pero fue una doble satisfacción”.

A Pepe Alzate, el entrenador de los indios, también le considera Iriguíbel un maestro y cuenta que, “siendo yo chaval, jugamos en el mismo equipo los dos. Yo tenía 18 años y Pepe, los que me pasa (tiene nueve más que Iriguíbel). Coincidimos en el Txantrea, en Tercera División. Fue sólo un año”. Pero, ¿qué opinión le merece como entrenador? “Nos dejaba mucha libertad y fue una vivencia francamente rica”, responde Iriguíbel, para quien el fútbol ha cambiado mucho porque “hoy en día el jugador está más protegido. ¿Los motivos? Hay un montón y yo los sufrí en mis carnes”, suelta con una sonrisa pícara que deja entrever que encajó muchos golpes. Socio de Osasuna desde que era jugador del primer equipo, Iriguíbel lo sigue siendo, aunque este domingo cambiará su asiento por el palco. Homenaje.