Enrique Martín Monreal Lizarraga (Campanas, 9/3/1956) cambiará este domingo la cabina de Radio Marca por el palco de El Sadar. “La ocasión lo merece, es un momento único y, ya que han tenido el detalle de invitarnos, lógicamente hay que estar”, cuenta el exjugador y exentrenador de Osasuna, uno de los homenajeados este domingo en la jornada retro de la Liga.

Y es que es uno de los indios de Alzate, miembro del histórico tridente, junto a Echeverría e Iriguíbel, del ascenso de Osasuna a Primera en 1980 e integrante del equipo al que el club va a rendir tributo en los prolegómenos del choque contra el Betis.

El partido es a las 14.00 y, según Martín, “no es el horario típico al que estábamos acostumbrados, pero hace tiempo que el fútbol se juega a las 12, a las dos, los lunes, los viernes... El tema de la tele es importante por todo lo que conlleva y hay que adaptarse”. A lo que no termina de pillarle el truco, como les pasa a jugadores y entrenadores de la actualidad, es al VAR: “Podemos recordar, por ejemplo, situaciones que se producen en el área como la del otro día en Vitoria (se refiere al penalti de Catena que le costó a Osasuna el 2-2 definitivo). Lo que pasa es que no se entiende porque unos días días hay castigo y otros días no, pero es el nuevo fútbol y un pisotón en el área prácticamente es penalti”.

También opina de las manos, pero pasa rápido a otro asunto: “En la actualidad, si uno salta y saca un poco el codo a pasear sin mucha intención, enseguida se amonesta, mientras que antes paseaban los codos por ahí que no veas. Ahora se protege más al futbolista creativo que al defensa”. Regresando al pasado, confiesa Martín que la de los años 80 como jugador de Osasuna, que en aquella época regresó a Primera División, “fue una década bonita e interesante para los que participamos en ella, para la afición, que pudo ver a equipos grandes en El Sadar, pero también el sufrimiento a la hora de mantenernos, ya que hasta la última jornada estábamos en el barro. Sin embargo, a base del instinto de supervivencia y del apoyo de la afición sacábamos adelante los partidos y conseguíamos mantenernos”.

La respuesta de Enrique Martín Monreal sobre los continuos cambios de posición del equipo

La respuesta de Enrique Martín Monreal sobre los continuos cambios de posición del equipo DIARIO DE NOTICIAS

Del tridente que formó con Echeverría e Iriguíbel, dice Martín que “ellos eran más goleadores, porque yo normalmente estaba entre 7 y 10 goles (11 marcó la campaña 79-80, la del ascenso), mientras que ellos se disparaban (16 de Echeverría y 19 de Iriguíbel, pichichi de la categoría aquel curso)”. Y aprovecha el momento para asegurar que “fueron cuatro o cinco años de disfrutar en el fútbol como no lo había hecho en mi vida, con un ritmo trepidante, con la afición y también con nuestros momentos jodidos”.

Del estilo de juego que practicaba aquel Osasuna de Alzate, asegura Martínez que “nosotros ya hacíamos en aquella época el pressing que ahora se conoce como presión alta o presión tras pérdida. El lenguaje va cambiando, pero el fondo es el mismo. Nosotros, cuando el equipo perdía la pelota, había cinco segundos de presión al máximo para intentar recuperarla; y si no lo conseguíamos, el míster nos pedía el repliegue”. Y matiza que “los porteros podían cogerla con la mano, lo cual era una putada para el que presionaba. Te mataba”.

Cuestionado por las similitudes y las diferencias entre el Osasuna de los 80 y el de la actualidad, Martín opina que “no sé si se pueden hacer comparaciones, porque cada equipo tiene sus características”, pero enseguida se anima con otro asunto: “Por mucho que pensemos que El Sadar es una olla a presión en este momento, lo que puedo decir es que nuestra olla a presión tenía bastante más grados. Es verdad que el estadio está bonito ahora y es espectacular, pero la presión que había por parte de la afición entonces con esos ánimos a la hora de pelear y la caña que se le metía al equipo contrario, sobre todo con los equipos grandes... El contexto del publico ha evolucionado, hay menos bronca. Mucha gente se desahoga ahora en redes sociales, mientras que antes lo hacía en el campo. Eso sí, el día que no estábamos bien, teníamos nuestra penitencia”. Y pone como ejemplo algún partido de la UEFA, posterior a la etapa de Alzate. “Creo que llegaron a entrar 35.000. Estaban como pasas en la grada, todos pegados. No es lo mismo que ahora”, remata.

Alzate, un míster innovador

Dice Martín que Pepe Alzate fue “un míster innovador en aquel momento porque algunos compañeros que vinieron de fuera se sorprendían de que nos fuéramos todos al ataque”. Y cuenta una anécdota: “Basauri era el portero del Alavés y, cuando vino a Osasuna y vio que todos estábamos en el centro del campo, se asustó. Hasta que no se adaptó, nos echamos unas risas. Se quejaba de que le dejábamos solo”.

Destaca que en aquel Osasuna, “de 16 citados, 14 éramos navarros”. Es verdad que sólo podían haber dos o tres extranjeros por equipo, pero Alzate tuvo esa valentía de jugársela con gente de la casa”. Martín confía en que Osasuna pueda ganar este domingo para seguir aspirando a Europa y considera que también va a ser importante el reencuentro con antiguos compañeros, cita en la que echará de menos a Clemente Iriarte y Moro Martínez. “Se nos fueron”, dice con pena. Pero otros siguen.