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No soy de prohibiciones

No soy de prohibicionesArchivo

El Parlamento británico ha dado el penúltimo paso para aprobar la ley que prohibirá vender tabaco a cualquier persona nacida después del 1 de enero de 2009. Tiene como finalidad lograr una nueva generación libre de nicotina y prohibir progresivamente los cigarrillos.

Parece difícil que resulte, al margen de los recursos judiciales que deberá afrontar, entre un joven que por un día de diferencia en su fecha de nacimiento sea objeto de una prohibición y quiera fumar y que no implica a su amigo nacido el día anterior –1 de enero 2009 o 31 de diciembre de 2008–, y más aún entre los jóvenes nacidos el 1 de enero de 2009 o después, que no podrán comprar tabaco de manera legal y sí el resto de los ciudadanos del Reino Unido con edades superiores. Una situación que creo puede afectar al principio de igualdad de los ciudadanos.

No soy mucho de prohibiciones, ni me parece que ese sea un camino efectivo, si se atiende al resultado de las prohibiciones que se han aplicado y se aplican al consumo de otras drogas y que no sólo no han logrado sus objetivos sino que dan lugar a un mercado negro, tráfico de sustancias, blanqueo de capitales e inmensos beneficios a las mafias.

Soy más de medidas de concienciación y limitaciones efectivas en espacios sin humo al consumo de tabaco. Una visión desde el punto de vista de la sanidad como derecho y bien público. De hecho, Navarra siempre ha estado a la cabeza de las políticas y medidas de salud publica contra el tabaquismo.

Un 17,7% de la población navarra de 15 o más años afirma consumir tabaco a diario y casi un 25% entre los 50 y 64 años, según la Encuesta Social y de Condiciones de Vida de Navarra de 2022 publicada por Nastat. Con un progresivo descenso del hábito del tabaquismo en los menores y adolescentes.

Y pendiente de nuevas medidas a la espera de ahora la aprobación de la nueva ley Antitabaco que prepara el Gobierno central, si llega, que no permitirá fumar en terrazas de hostelería, vehículos de uso laboral, centros docentes, incluyendo los espacios al aire libre. Además, quedarán libres de humo las instalaciones deportivas, las piscinas de uso colectivo, las marquesinas de los autobuses y los exteriores de las salas de fiesta.

Supongo como en cada nuevo paso para la limitación del tabaquismo surgirán en el Estado, como en el Reino Unido con su nueva normativa y como también ha sucedido en cada paso en Navarra, voces discrepantes, recursos ante los tribunales y otras de apoyo o incluso que exigirán ir más allá todavía. En mi caso, hasta ahora al menos, la batalla se ha saldado con una vergonzante derrota de mi falta de voluntad frente al poder de la nicotina, el amoniaco y demás porquerías que acompañan al tabaco.

Hace tiempo que sé que la acción de fumar un cigarro tras otro no es un ejercicio de libertad ni un derecho individual, sino una dependencia. Con un alto coste económico, sanitario y medioambiental además. Por eso, las medidas de regulación y limitación del tabaquismo me parecen siempre bien, que conste, si se piensan, planifican y redactan de una forma adecuada al sistema de derechos y de los deberes que conllevan esos derechos.