Llevan varios meses organizando con mimo una celebración muy especial para ellos. Los cinco estudiaron en el colegio La Salle de Pamplona, que estuvo ubicado en el solar que hoy ocupa el Civican, y quieren reunir a todos los alumnos que formaron parte de la última promoción que cursó sus estudios íntegramente en el viejo centro antes de que fuera demolido.
La ciudad ha cambiado mucho desde entonces y ellos, a tenor de las fotografías que conservan, también. Lo que mantienen intactas son las relaciones que establecieron en aquellos años y los buenos recuerdos que han sabido preservar pese al transcurso del tiempo.
Fermín Biurrun, Iñaki Ona, Alberto Echarri y Josico García se reunieron la semana pasada para ultimar los detalles de la comida que han organizado para este sábado en un céntrico hotel de Pamplona. No pudo acudir a la cita Ramón Martín, el antiguo dueño del bar Letyana, aunque él también ha tomado parte en la organización del evento.
Mientras repasaban la lista con las personas apuntadas (ya iban por 43, a falta de poder localizar a un par de exalumnos), recordaron varias anécdotas de su paso por el colegio de La Salle, como cuando esperaban a las alumnas del colegio El Huerto bien provistos de bolas de nieve o las dificultades que tenían para compartir el patio en las horas de recreo con el resto de las clases.
“El edificio del colegio era pequeño, pero con el campo de fútbol, que también era terreno suyo, llegabas a lo que ahora es San Cernín. El colegio no tenía precisamente las mejores instalaciones, pero lo pasamos genial ”, señaló Fermín Biurrun.
54 alumnos por clase
Llegaron a estar 54 alumnos en un curso, ya que en ese centro solo había una clase en cada curso del ciclo de EGB, de primero a octavo, y, pese a las imposiciones que mantenía el régimen franquista, recibieron clases de euskera, txistu y danzas vascas. “Es que muchos de los hermanos eran guipuzcoanos y nos enseñaban”, señaló Josico García, que llegó a ser integrante del grupo de danzas de San Lorenzo.
Era el delegado de la clase y, pese a los años transcurridos, todos siguen tratándole como entonces, con cierta autoridad y buenas relaciones.
Alberto Echarri se acordó de las pobres equipaciones que portaban los integrantes del equipo de baloncesto y de que fueron pioneros en introducir el béisbol en Pamplona. “Íbamos con unas camisetas de tirantes de colorines que fueron pasando de generación en generación. Dábamos pena”, dijo entre una sonrisa.
El colegio se cerró en 1976, con un aprobado general para todo el alumnado, y unos pocos meses después fue demolido, el mismo destino que corrió el antiguo campo de Osasuna, que estaba al lado. Son vecinos del barrio de San Juan, lo que ha ayudado a mantener las relaciones, y reconocen orgullosos que ninguna otra promoción de La Salle ha sabido conservar aquellos inolvidables lazos.
Aniversario
“No han tenido esta unión que hemos tenido nosotros. También les pilló con un año menos en el último año, pero es verdad que sienten un poco de envidia al ver que seguimos juntándonos de vez en cuando”, señaló Iñaki Ona.
Hace 25 años organizaron la primera convocatoria de los exalumnos de la última promoción de La Salle, que fue un éxito de participación, y están convencidos de que la cita de este sábado correrá la misma suerte.. Ganas y empeño, desde luego, están poniendo.