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Mar de fondo

Xabi Larrañaga

Vete a saber

Vete a saberAudiencia Nacional

Se están publicando misivas en teoría privadas de miembros de ETA, ignoro si con permiso, pero sí con intención. En ellas piden perdón a viudas y huérfanos –sin llegar a tales términos– y exponen su arrepentimiento por haber asesinado y secuestrado –tampoco utilizan éstos–. Hay quien se cree el mea culpa. Por ejemplo, yo. Hay quien con igual derecho no se lo cree y lo considera una artimaña para acelerar la excarcelación. Y hay quien, aun creyéndoselo, piensa que no debería eximir al verdugo de cumplir la pena íntegra. Para pena completa, la de sus víctimas.

A saber. A saber qué le pasa a la conciencia de uno tras haber disparado o ayudado a disparar por la espalda. A saber si no será otro motivo de contrición el haberse dañado tanto dañando al prójimo. Porque matar, lo tengo dicho, es también morir un poco. A saber cómo tiembla el espíritu tras décadas en prisión, pues no es lo mismo perder que ganar. Y a saber qué viene al cerebro cuando los seguidores menguan y sobre todo medran, o sea, que la lucha no era ni de lejos el único camino. De hecho, muchos de los que la alentaban prefirieron para ellos la autopista familiar, laboral, funcionarial, vacacional, institucional, vamos, mejor la paga extra que Alcalá Meco. Borroka da bidebakarra!, claro, pero tú a la sombra en El Puerto y yo de chill en El Palmar.

Así que molaría otra remesa de cartas, esta de captadores, promotores y animadores –cada cual se reconocerá–, donde asumieran su responsabilidad. Y no ante la sociedad, que eso es demasiado rogar, sino ante sus propias y tan admiradas víctimas: esas que hoy salen del trullo con paso rápido, mirada baja y el alma, vete tú a saber.