Síguenos en redes sociales:

Mesa de Redacción

Ana Ibarra Lazkoz

Sarriguren y planificación en vivienda

Sarriguren y planificación en viviendaPatxi Cascante

Las administraciones navarras (sea foral o municipal) tienen la costumbre de llegar tarde y mal a la planificación urbana. El caso de Sarriguren es el último ejemplo de un urbanismo que no previene, sino que reacciona. Tras una década de parálisis y planes fallidos, el Gobierno de Navarra ha activado un PSIS para construir 5.000 viviendas accesibles en el mismo suelo donde el Ayuntamiento apenas empezaba a diseñar su propio plan de desarrollo urbano.

La medida llega impulsada por la urgencia: 1.200 solicitudes de vivienda solo en el propio valle y una emergencia habitacional que no espera a los tiempos municipales. Sin embargo, recurrir a una imposición supramunicipal para levantar una macro-urbanización sobre una ecociudad que aún no ha madurado tiene sus riesgos. Sarriguren hoy ya sufre servicios saturados, instalaciones deportivas al límite, falta de Casa de Cultura y una sanidad tensionada que difícilmente absorberá a miles de nuevos vecinos.

El Ayuntamiento del Valle de Egüés, que aún arrastra la sombra de los planes especulativos de la era UPN –aquellos que deliraban con 20.000 viviendas–, se ha visto adelantado por la izquierda por un Gobierno que prioriza la construcción rápida y al que se les acaba la legislatura sin activar nueva vivienda. Una estrategia que, por otro lado, choca con el discurso del equilibrio territorial para Navarra.

La única contrapartida tangible es, además de abordar el plan por fases, la promesa de mejorar los accesos y conectar la zona con la futura “supereste”. En todo caso priorizar a la población del valle y exigir un compromiso de finalizar las inversiones pendientes sería un punto de partida a la hora de aceptar un PSIS que, cierto, no es la mejor forma de diseñar el crecimiento de la ciudad pero que la población fácilmente entiende que con la necesidad de vivienda pública no se puede esperar cinco años a aprobar el planeamiento del valle –en tramitación– o a que se activen otros suelos con diferentes problemáticas. Es una solución de urgencia para un problema que requería una planificación que no se ha hecho en los últimos diez años. Para crecer poco a poco y de manera más equilibrada por todo el territorio.