Lamentablemente, no puedes evitar ser como eres, Lutxo. Eso lo sabemos. Y lo respetamos. No obstante, deberías reconocer que los nuevos líderes de la ultraderecha que están triunfando últimamente en el panorama planetario, Milei, Farage, Trump, Netanya, Bukele, Putin, Meloni y el resto de amigos de Abascal, son tipos muy peligrosos. Porque son bravucones. Son jefazos. Y por lo tanto, imprevisibles.

Pueden hacer mucho daño a la colectividad. Siempre lo hacen, no lo saben evitar. Tienen egos feroces y se complacen con el discurso de la amenaza. Y estimulan la violencia en sus diversas formas, le digo a Lutxo. Y él me dice: Estamos en el filo de la navaja. Y yo le digo: El mundo se va a pique. Y me suelta: Yo te hablo del Osasuna, ¿eh? Ah, vale. Pero tiene toda la razón. Siempre lo hemos estado. En el filo de la navaja, quiero decir. En cualquier caso, vuelve a salir el sol. La mañana está entretenida, aquí en la terraza del Torino. Pasa gente, vehículos, animales.

Cada vez está más claro y se percibe con mayor nitidez que PP y Vox se entienden muy bien. Al fin y al cabo, son familia. Son padres e hijos, creo. Son hermanos y hermanas. Hablan el mismo lenguaje. Hacen los mismos gestos con las mismas chaquetas. Duermen en la misma casa. O en la misma cama. Se encuentran en las mismas cenas. Pertenecen a los mismos clubes. Conforman el mismo bloque. El viejo y entrañable bloque.

En fin, en la actualidad, gobiernan juntos grandes regiones. Y sueñan con que gobernarán finalmente la nación. Habrá que verlo, supongo. Pero mira, si te soy sincero, siento una curiosidad malsana, un cierto morbo, por ver el día en que Gladiator sea nombrado vicepresidente de Feijóo. Qué pareja de baraja. Qué tiempos se avecinan. Seguro que todo será muy divertido, claro. Pero no para todos, le digo a Lutxo. Y me suelta: Esperemos que sea para bien.