Al Getafe le queda un partido y quizá Europa. Pero, pase lo que pase ante Osasuna, el verano ya asoma con aroma de mudanza. El equipo azulón, que en enero miraba de reojo al descenso y hoy sueña con el continente, encara un cambio profundo: de jugadores, de jerarquías y quizá también de entrenador. Huele a final de ciclo.
Bordalás volvió a obrar el milagro. Con una plantilla corta, lesiones, problemas de inscripción y un arranque áspero, levantó a un equipo que terminó compitiendo con los mejores. El mercado de invierno ayudó: Satriano, Luis Vázquez, Boselli, Zaid Romero y Birmancevic dieron aire y fútbol a un grupo que pasó del sufrimiento a la ilusión.
Pero el gran nombre del verano es el suyo. José Bordalás acaba contrato y, tras nueve temporadas en dos etapas, puede cerrar definitivamente su historia con el Getafe.
A sus 62 años es posible que busque aventuras en clubes de mayor enjundia, aunque aún no ha dicho su última palabra. “No hay nada descartado”, dijo antes de visitar al Elche. Mientras, en el club ya suenan dos exazulones: Fabio Celestini, que terminó hace dos semanas su etapa con el CSKA Moscú y Veljko Paunovic, seleccionador de Serbia con contrato hasta 2030.
Otras despedidas
También habrá despedidas sobre el césped. Juan Iglesias apunta al Sevilla tras siete campañas de entrega silenciosa y polivalencia. Dejará un hueco en la defensa y su versatilidad podría ser útil para el conjunto hispalense: puede jugar en la izquierda, en la derecha e incluso como central.
Y en la medular pueden salir dos pilares que aún tienen un año de contrato: Luis Milla y Mauro Arambarri. El primero, seguido por Villarreal y el Como, dejaría un gran vacío en el timón creativo.
El Getafe también negocia consigo mismo. Djené quiere seguir y las conversaciones avanzan por buen camino. Diego Rico espera noticias. David Soria, con contrato hasta final de temporada, continuará, igual que Mario Martín, cedido por el Real Madrid y ya propiedad del Getafe.