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A PROPÓSITO

Jesús Barcos

Los años perros

Los años perrosJesús Hellín

Decir que “España necesita una segunda Transición” me suena a promesa de limones exprimidos en una limonada de polvos. La segunda Transición, según la imaginan, es merendarse las sobras de unas medianoches al ritmo de Jarcha. La ocurrencia esta vez es de la presidenta extremeñaMaría Guardiola, que a base de transitar y transitar gobierna con Vox. La Transición segunda parte es el mismo reclamo que hizo Fragaen 1995, un conjuro cíclico cuando el PP perpetra la oposición.

Las edades de Feijóo

A la espera de la declaración de Zapatero los socialistas han evitado la lipotimia súbita y Moncloa coge aire con el inicio del Papa Tour y con Feijóo tropezando con Junts. El presidente del PP es rehén de su propia trayectoria. No se puede soplar y sorber a la vez. No se puede, y por eso el hombre se atraganta.

Por cierto: Feijóo cumple en septiembre 65 años. Si llega a monclovita será el más viejales de todos los presidentes de la democracia. Su moción instrumental hubiese ganado estética si no supiéramos cómo funcionan esta derecha y el propio Feijóo. Porque para ‘instrumental’ la mirada del Partido Popular hacia Junts y PNV.

Supervivencia

La frase de Rilke, “no se trata de pensar en victorias, sino que basta con sobrevivir”, ilustra el octavo aniversario presidencial de Sánchez. Años perros: los de la pandemia, la amnistía, las guerras, el ascenso de la extrema derecha. El Gobierno de coalición ha sido un dolor de muelas para el neofascismo rampante, pero tiene que responder a cada escándalo.

Sánchez, que es un animal político, vuelve a sonreír ante las limitaciones de Feijóo, rehén de su propia estrategia inoperante

De momento Sánchez, que será muy perro, pero no tiene siete vidas, ha decidido salir de su enésimo entuerto ofreciendo Presupuestos. La confianza se gasta y necesita recarga para llegar al 27, un año cargado de poesía. El líder socialista ha sido el mayor activo del progresismo de estos años. Su capacidad de irritar a la derecha le ha granjeado un extra de estima por la izquierda. Asunto clave en la agenda: el eventual regreso de Puigdemont, pendiente de una decisión judicial que sigue en stand by.

Sin red

Colgado del trapecio, los casos de Zapatero y Leire son el más difícil todavía para Sánchez. La preocupación es lógica en el PSOE, si bien Ferraz podría estar hoy cautiva de un García-Page de turno y la ruina sería histórica. A la espera de comprobar, como se especula, si Sánchez puede verse acorralado, esta legislatura nos devuelve a la de 1993-1996, con Altos Hornos de Génova a pleno rendimiento, como ahora. El mal perder de la derecha es un patrón. En septiembre ya sabíamos que el PP seguiría en el monte mientras el Gobierno no cayese. Los vengadores han tenido siempre la aureola del honor restituido, tan del gusto conservador y reaccionario. En esos códigos se mueven. Y la situación endeble del Partido Socialista se lo puede poner más fácil.

Geografías

Según Jónatham F. Moriche, la izquierda es un “archipiélago de marcas personales y comunidades de consuelo en el mercado de la atención”. En estas, Unai Sordo vuelve a sonar como líder de Sumar. Él cerró esa puerta hace poco, pero los renglones de la política pueden cambiar rápido. Pase lo que pase, el futuro sigue cargado de nieblina. A la España por pelotas no le dan los escaños y Feijóo no sabe muy bien si seguir acelerando o tocar el freno, si decir arre o so. Esas vacilaciones se pagan ante ‘el que pueda hacer que haga’ aznariano y le pueden acabar costando el cargo, como a Casado. Menuda gloria, que cantaba Víctor Manuel.