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El hierro y sus cenizas

El hierro y sus cenizasJ. Sorondo

Arcelor Mittal ha derribado estos días su planta de Luberrondo, una de las que componían las enormes instalaciones que aún mantiene abiertas en Lesaka. Las antiguas Laminaciones, que un día dieron empleo a cerca de 2.500 personas, cuentan aún con unos 300 trabajadores, bajo un ERTE continuo que se extenderá al menos hasta 2027. Su actividad, pese a todas las dificultades, es presente, pero también el símbolo de un pasado industrial que, en aquella zona del norte de Navarra, poco a poco parece desaparecer entre el monte y la regata.

O quizá la vieja actividad económica simplemente se transforma, seguramente sin dejar la misma riqueza alrededor. Y toman el relevo la logística, el turismo, la hostelería y el comercio de la muga. Como en Las cenizas del hierro, la obra que cierra la monumental e inolvidable Verdes valles, colinas rojas, de Ramino Pinilla, un pequeño mundo desaparece, no sin convulsiones, abriendo grietas por donde puede colarse la melancolía, pero por las que nacen también otras esperanzas.

Allí en Lesaka ha crecido y se ha consolidado Hidro Rubber, que se dedica a las piezas de caucho para automoción: un ejemplo de que la industria, si encuentra las condiciones adecuadas, también puede y debe desarrollarse lejos de Pamplona.