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El monte Mendurro arde

Fotos del día después del inicio del incendio de Ezkabarte

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El incendio de Juslapeña y Ezkabarte ha dejado una imagen difícil de olvidar a las puertas de Pamplona. El humo que cubrió la ciudad fue el recordatorio de que el fuego estaba mucho más cerca de lo que muchos imaginaban. Las llamas llegaron a unos cincuenta metros de las primeras viviendas de Navaz. En apenas veinte minutos desde que se dio el aviso del fuego en Makirriain, el incendio ya había alcanzado fincas de cereal y avanzaba hacia un pueblo del valle contiguo de apenas una treintena de habitantes.

El fuego comenzó en un campo de cereal en las inmediaciones de Makirriain, pero enseguida encontró otro combustible: el monte. Allí terminó quemando más de 400 hectáreas de arbolado y masa forestal. No solo estaba en riesgo la cosecha. También viviendas de esta Comarca aún bastante virgen urbanísticamente hablando y una parte del entorno natural que suele pasar desapercibida hasta que ocurre una emergencia. Juan Miguel Ollo, presidente del concejo de Navaz, ponía el foco precisamente en esa realidad. En el monte Mendurro, explicaba, ya no queda ganado y la vegetación se ha ido acumulando durante años. “Llevamos treinta años sin cortar una rama”, afirmaba.

Los vecinos añaden que no pueden realizar labores de limpieza del monte, una situación que consideran necesario revisar. La respuesta de los agricultores fue inmediata. Acudieron con sus tractores para abrir cortafuegos y colaborar junto a los equipos de extinción. Los vecinos han querido agradecer esa movilización, que contribuyó a frenar el avance del incendio y a proteger las viviendas. Se analiza en la investigación una posible negligencia, como el lanzamiento de un cigarro. Habrá que esperar a sus conclusiones para conocer qué provocó el fuego. Pero el incendio deja otra reflexión. No solo arden los campos de cereal cuando llegan las altas temperaturas. También arde el monte. Un monte que acumula vegetación, maleza y hojarasca seca y donde cualquier llama o cualquier descuido puede favorecer una rápida propagación del fuego. El verano acaba de comenzar y lo sucedido en Juslapeña recuerda que la prevención no empieza cuando se declara un incendio, sino mucho antes.