“Volando voy, volando vengo”. Un estribillo con pocas ocasiones de cantar en la terminal del aeropuerto Pamplona-Noáin: vuelos regulares a Madrid, chárter a Tenerife y los internacionales en fechas señaladas. Una licitación lanzada en diciembre del año pasado (destinos Londres, Roma o Milán, Frankfurt o Munich, Sevilla o Málaga, y Barcelona) quedó desierta por falta de interés de las aerolíneas. El Gobierno de Navarra cambia el rumbo y renuncia a las conexiones internacionales: falta de aeronaves, dificultades en suministro de piezas, conflictos bélicos.

Nueva estrategia de conectividad aérea (“más prudente en la realidad actual”): Sevilla y Barcelona, con un presupuesto de 5 millones de euros (2026-2028). Proyecto articulado a través de la Mesa de la Conectividad Aérea (Gobierno de Navarra, AENA, Ayuntamiento de Pamplona y agentes económicos, turísticos y educativos), con publicación en el Portal de Contratación de la Unión Europea. El aeropuerto navarro tuvo vuelos regulares a Barcelona y a Frankfurt (Noviembre 2017-Marzo 2020). A partir de un viejo aeródromo y de la creación y actividad del Real Aeroclub de Navarra, se abrió al tráfico de pasajeros el 5 de julio de 1972 (vuelo de Aviaco desde Barajas en un Fokker F27-100) como aeropuerto de tercera categoría.

La terminal y pista (2.407 metros) actuales datan de 2010. La contigua antigua terminal ha sido utilizada para algunos rodajes de películas y series. Navarra tuvo su propia aerolínea (LAN-1994/97), fundada por un grupo de empresarios navarros y aportación de capital por parte de SODENA y Caja de Ahorros de Navarra. Dos aeronaves (San Miguel y San Gabriel). Capacidad para 44 pasajeros cada una, y una plantilla de 40 empleados. El presupuesto anual rondaba los 12 millones de euros. Cuatro destinos nacionales. La saturación de Barajas derivó los vuelos a Torrejón. Fue letal. La actual licitación contrasta con criterios medioambientales de reducción de vuelos interiores.