Pienso que hoy sigue existiendo un nacionalismo o una identidad auténtica de los navarros. El concepto de nacionalismo puede tener muchas acepciones, aquí simplemente me refiero al sentimiento de pertenecer a esta tierra nuestra, con todas sus peculiaridades, a la memoria colectiva de nuestra identidad histórica. Pueden resultar similares los conceptos de patria, pueblo, nación o estado, sin querer profundizar en sus diferencias.
Leía hace unos días que no se puede hablar de un sentimiento navarro en el siglo XVI y que la unión a España no supuso un trauma para Navarra. Se expresaban así quienes hoy niegan nuestra identidad y tampoco admiten que mucho menos esa identidad existió antes de la conquista. Es evidente que hubo navarros que en 1512 apoyaron a España pero otros muchos se sintieron verdaderos navarros y nunca españoles, igual que ahora. Pasan los tiempos pero frecuentemente se mantienen las convicciones. Un ejemplo, San Francisco de Xabier, nuestro patrono, muchas veces manejado, dijo literalmente: "Soy navarro de nacimiento y mi lengua natural es el vizcaíno (euskera)". Navarros también como el mariscal Pedro de Navarra, los hermanos de San Francisco de Xabier, los defensores de Pamplona, Estella, Sangüesa, Tudela, Noáin, Amaiur, Hondarribia y tantos otros que fueron encarcelados, torturados, desterrados, que perdieron sus bienes y que dieron incluso su vida por defender a sus reyes navarros, luchando contra los invasores españoles. Por supuesto que todos estos vivieron su sentimiento de navarros y sufrieron la pérdida de sus reyes, de sus costumbres y de su libertad, y más al pasar a ser meros servidores de unos conquistadores extranjeros nombrados jefes, casi siempre despóticos, en lo civil y en lo religioso. Conservamos los nombres de muchos de aquellos luchadores.
La eliminación de este sentimiento de navarros ha sido una tarea larga de los vencedores y aun hoy, aunque celebren el día de su Navarra, intentan con el engaño, la mentira y la negación de los hechos más evidentes hacer desaparecer nuestra identidad. La amnesia de nuestra propia historia es la baza más importante que utilizan los sucesores de aquellos invasores, para que perdamos nuestra identidad lingüística (el euskera), ¡cómo odian nuestra lengua!, nuestra identidad cultural y nacional. Cada día estamos sufriendo este ataque a nuestro sentimiento de navarros.