Me dirijo a usted como ciudadano, como navarro y como médico, profesión que creo es también la suya. Puede imaginarse que estoy totalmente a favor de prohibir fumar en lugares públicos cerrados, incluyendo por supuesto la hostelería. Esta medida redundará de manera notable en la salud de todos, fumadores y no fumadores, tal y como han demostrado numerosos estudios. No creo que haga falta señalar que el tabaco es la primera causa ambiental de enfermedad y mortalidad en nuestra población, sobre todo en lo que se refiere tanto al cáncer como a las enfermedades pulmonares crónicas y enfermedad coronaria.
No recuerdo un solo colegio profesional, sociedad médica o científica que no esté a favor de la nueva Ley contra el tabaco en los términos definidos provisionalmente en el Congreso. Por ello, me sorprendió y decepcionó profundamente ver que usted, que conoce bien los problemas que el tabaco origina, fuera una de las personas del PP encargada de intentar poner palos en la rueda de esta ley. Sabe de sobra que introducir otra vez excepciones en la hostelería, como las que su grupo quiere introducir en el Senado, no va a crear sino problemas, desigualdades entre los hosteleros, y a fomentar el incumplimiento de la ley. ¡Qué casualidad que ahora a la industria tabacalera le parezca bien la ley que combatió antes con fuerza!, y que gracias a las excepciones creadas entonces la actual Ley del tabaco ha sido un completo fracaso en la hostelería.
En una ocasión, hace ya tiempo, mantuve una conversación con el señor Rajoy siendo ministro. Me pareció una persona agradable y sensata. Me pregunto porqué el PP se obstina en obstaculizar la nueva ley, cuando la mayoría de los ciudadanos y los profesionales están de acuerdo con la misma. Los intereses económicos de unos pocos, tampoco en esta ocasión, debieran prevalecer sobre la salud de la inmensa mayoría.
Con la esperanza de que rectifiquen a tiempo.