Me siento indignada con algunas de las personas que trabajan en el estadio Reyno de Navarra con el trato recibido el pasado día 4 de diciembre al acudir como cada domingo a ver a Osasuna, aunque en este caso era sábado y con polémica. Yo, como tantos aficionados, aquel día no nos queríamos perder el partido contra un grande como es el Barça, pero lo que iba a ser un día de diversión, acabo en lloros, rabia e indignación.

Una vez comenzado el partido nos encontrábamos dentro del estadio cuando en el descanso quise salir fuera y en la puerta de salida se encontraban dos personas de seguridad y unas personas que normalmente son chicos jóvenes con un peto que se suelen situar a las entradas y salidas del estadio para controlar el paso con las tarjetas. Les pedí amablemente me dejaran salir un momento y volver a entrar en 5 minutos. Su reacción fue negarme el paso, ponerse delante y decirme que si salía no volvía a entrar. Mientras, delante de mí no hacía más que salir gente. Intenté hablar con ellos, simplemente se limitaron a empujarme y llegaron a tirarme al suelo, faltarme al respeto diciéndome que no me pusiera tonta cuando en ningún momento les falté ni insulté. Dos amigos salieron para ver qué pasaba y observaron a este tipo de personal con qué prepotencia y chulería tratan a los aficionados que vamos al campo cada domingo, hasta incluso llegó a llamar a un policía nacional para que me echaran de allí.

Creo que este tipo de situación se debe denunciar y que no soy la primera que ha sido tratada así o peor. Comprendo que el personal de seguridad tenga que estar allí trabajando, pero a veces su comportamiento agresivo con los aficionados es imperdonable. ¿Se trata mejor a los aficionados que vienen de fuera que a los propios rojillos? Espero que con esto salgan más personas denunciando lo que les haya podido pasar, porque no podemos callarnos más.