Llegadas las elecciones, nos vemos obligados a votar listas presentadas por diferentes candidaturas, aunque no todos sus integrantes reúnan, a nuestro juicio, cualidades suficientes. Con ello, se posibilita la infiltración en ellas de personas con escasa motivación por el servicio municipal o de quienes pretenden beneficiarse de la fidelidad de muchos votantes a su partido, asegurándose un apoyo que personalmente no obtendrían. Este sistema de votación, muy criticado pero voluntariamente mantenido, no elige a quienes consideramos con mejores aptitudes. Más bien, es fuente de perjuicios municipales y problemas.
Se difunde la idea de que votando la lista de un partido foral o nacional será más beneficioso. No lo comparto. Los apoyos y resultados se obtienen con ilusión y trabajo constante. Puedo asegurar que siendo yo alcalde, sin pertenecer al partido del Gobierno, en ningún momento Carcastillo se vio perjudicado. Recibió un trato exquisito con resultados comprobables muy positivos.
Cuando se conoce a los candidatos, podría modificarse este perjudicial sistema. Con un compromiso municipal, podríamos garantizar que los futuros concejales y alcalde fuesen los deseados, eligiendo a personas concretas, entre los candidatos presentados, mediante listas abiertas. En los municipios se deciden los asuntos locales, no las grandes leyes. Las necesidades y recursos deben ser gestionados por quienes nos inspiren más confianza.
Hay tiempo para llevarlo a cabo. Si los grupos municipales del Ayuntamiento comparten este deseo, es factible una candidatura única. Evitaríamos personas más interesadas en lo personal que en lo municipal. En todo caso, serían las elegidas por nosotros. Si algún municipio diese el primer paso para lograrlo, quizá le sigan muchos. Podríamos dar ese paso, por ejemplo, en Carcastillo.