El regalo de Navidad es que estas personas han recibido una carta del Inem estatal en la que se les reclama mas ó menos unos 3.000 euros que tienen que devolver al Inem y han dejado de percibir ya en diciembre los 426 euros, lo que anualmente supone 5.112 euros. Esto significa una merma en sus ingresos, y lo más grave, que el Inem deja de cotizar a la Seguridad Social por esta cantidad anual.

Estamos hablando de gente de 60 años o más, que les faltan muy pocos años para jubilarse, personas que pertenecen a las generaciones de los años 40 y 50, que se incorporaban al mercado laboral a los 14 ó 16 años. Eso quiere decir que llevan más de 40 años cotizados a la Seguridad Social y algunos de estos trabajadores llevaban trabajando en la empresa muchos años. La empresa quería recortar la plantilla y negoció con el comité de empresa un convenio en 2007 que posibilitaba la salida de estos trabajadores de la empresa en condiciones muy dignas, por lo que ahora lo firmado y pactado se ha ido al traste, ante el asombro de los sindicatos presentes en el comité y la indignación de las personas afectadas y sus familias, que nunca habían pensado que lo firmado y pactado se podría romper así por las buenas.

Estamos en una situación de crisis económica que, como siempre, la pagan los más débiles: recorte de los sueldos de los funcionarios, congelación de las pensiones, salarios que en muchos casos no llegan a mileuristas, autonómos que se encuentran con poco trabajo y, aunque lo tengan, los clientes tardan mucho en pagarles o no les pagan.

Se está hablando del retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años para asegurarnos las pensiones, pero esto supondría un obstáculo para que la gente joven se incorpore al mercado laboral y los parados vuelvan a trabajar. Mientras tanto, los que deciden el tema de las jubilaciones, los políticos, se jubilan con una pensión máxima por estar dos legislaturas en el Congreso, Senado y parlamentos autonómicos. Éstos sí que son unos privilegiados.