Conocimos en su día el estado de excepción, y ahora el estado de alarma, nos queda por tanto el estado de sitio, y Dios quiera que no llegue. Son como sabemos los tres estados que recoge nuestra Constitución, cuya festividad celebramos recientemente. Quien más quien menos no pudimos evitar el recordar películas, como por ejemplo, Alarma en la ciudad, interpretada por el genial Boris Karloff, en la época que se filmaban las conocidas por cine negro, o la más reciente titulada El Imperio contraataca, ya dentro del género de ciencia ficción, al que años más tarde sucedería el género de ciencia fricción, que es donde se encuadrarían las películas de cine X. (...)

Vivimos en unos tiempos, que son tantas las cosas que ocurren, las cosas que nos dicen, que no podemos evitar el vivir en un permanente estado de alarma. Hay noticias que habríamos de encuadrarlas en la ciencia ficción, y cada vez más, programas de televisión que rozan la ciencia fricción, pero la que más ha dejado preocupada a la opinión pública es la que se ha rumoreado, la posibilidad de vender la Loterías y Apuestas del Estado, con el riesgo de que fuera adquirida por alguna de las mafias que operan en nuestro país, y que el Premio Gordo le tocara siempre a la organización. Confiemos que por lo menos nos quede la Primitiva, que es para el hombre, la que más le agrada que le toque.