El otro día leí con sonrojo cómo el señor Dino Altavez expresaba su enfado por la acción de Mugitu de repartir miles de falsas multas contra el TAV. A mí, sinceramente, me parece una idea original y simpática a pesar de que haya habido gente a la que no le haya gustado. El señor Altavez proclama una investigación oficial sobre la gente de Mugitu Mugimendua, ya que para él es un escándalo la dinámica de desobediencia que está realizando este grupo (teñido de verde del río Arga, buzoneo de la carta de Hacienda, reparto de falsas multas, etcétera).

Yo creo que lo que es un escándalo es el TAV, y ahí sí que no hay investigación que valga. El tren bala que arrasa con lo que tenga por delante, aislando a pueblos y comarcas, ya que sólo une grandes capitales. El TAV es un proyecto insolidario y medioambientalmente insostenible a pesar de que se empeñen en disfrazarlo de desarrollo sostenible. ¡Ah!, por cierto, estoy seguro de que los Reyes Magos a Miguel Sanz le van a traer el TAV. Lo que no tengo tan seguro es que a los demás nos traigan los 4.790 euros que vale su coste por persona.