El relevo de la dirección de Salud Mental en Navarra es una buena noticia para las personas afectadas por trastornos mentales, especialmente graves y patologías duales y también para sus familias. Personalmente confieso que es un motivo de esperanza.

La Ley Foral de Salud Mental aprobada por nuestro Parlamento y el nuevo equipo nombrado para llevar a cabo la reorganización de programas, servicios y atención especializada, van a dar un vuelco importante y muy necesario en nuestra inacabada reforma psiquiátrica que ha supuesto mucho sufrimiento y el alejamiento de pacientes a otras comunidades autónomas.

Hay que reconocer que este relevo es una decisión inteligente que suma esfuerzo humano, conocimiento científico y coraje. Estamos donde estamos, pero la nueva Ley y este equipo, si le dejan, puede dar un giro histórico en la atención a la salud mental en Navarra, sobre todo a los casos graves y complejos que no tienen respuesta en el actual sistema obsoleto y colapsado.

Se ha actuado con responsabilidad y altura de miras. Es un momento complicado y lo que tienen que desbrozar es un trabajo titánico que afecta a miles y miles de ciudadanos y ciudadanas que tenían y tienen derecho a una atención digna y razonable.

Para los que conocemos desde hace muchos años a algunos de estos buenos profesionales y personas que conforman el nuevo equipo, vemos su nombramiento como un verdadero regalo. Ánimo para todos ellos.