Desde hace muchos años yo mismo he hecho y voy haciendo senderismo, natación, sardanas de campeonato, frontón, tenis, bicicleta y ahora gimnasia diaria, porque ya de muy joven entendí que nadie debe de dejarse físicamente mientras la salud se lo permita, pero evitando tratamientos especiales para conseguir unos músculos fabulosos y tener una figura muy vistosa pero irreal.
De acuerdo que la gimnasia si se hace bien hecha, produce con abnegación y sacrificio unos resultados espectaculares, pero también he podido constatar que se toman unos preparados que dicen son proteínas, pero, sinceramente, desconfío de sus verdaderos ingredientes.
El caso de Marta Domínguez, campeona mundial tan aclamada por doquier, pone de manifiesto, aunque en su casa no hayan encontrado, que ha podido tomar y comerciar el doping en el deporte, haciéndolo servir para aumentar el rendimiento, pero con consecuencias muy nocivas para la salud si además de proteínas también contiene clembuteroles y otras sustancias ilegales en las pruebas de competición, porque engañan la norma establecida por reglamento y provocan fraude a sus compañeros al incurrir en un delito contra la salud pública.
De todo ello, espero y deseo que el deporte esté limpio de tales ingeren- cias, y que si se demuestra un mal comportamiento de los competidores y su entorno, tendrían que ser sancionados severamente para que cunda el ejemplo, y las marcas conseguidas sean honradas y en consonancia con la verdadera naturaleza del ser humano, pero también debería tenerse en cuenta la presunción de inocencia, porque en caso de serlo, poder restituir públicamente el buen nombre de los antes afectados.