El pasado 23 de diciembre asistí emocionado, a través de CNN+, a la conversación entre Iñaki Gabilondo y Baltasar Garzón; ambos estaban a punto de salir de su respectiva esfera profesional presionados por su hostil entorno circundante. A mí, toda esa caza de brujas me recordó aquello que dijeron los pocos sabios que en el mundo han sido:

- Arthur Schopenhauer en El arte de envejecer, cuando refiriéndose a todos los académicos que habían intentado boicotear y acallar sus teorías filosóficas dice: "Puesto que no pueden producir el bien, no le permiten tampoco manifestarse... a ellos les da igual la verdad y la claridad?detestan lo auténtico, lo verdadero y lo grande?ya que el único objeto de su afán son el salario, los honorarios y los títulos".

- Bertrand Russell en Civilización occidental al referirse a la que llama «envidia democrática» señala: "Arístides fue condenado al ostracismo porque su reputación de hombre justo era abrumadora".

- Friedrich Nietzsche refiriéndose a que "la diferencia engendra odio" dice: "Ese hombre me desagrada. "¿Por qué?". "Porque no estoy a su altura". O cuando dice "alguien que tenga dinero e influencia puede hacer de cualquier opinión la pública" (Humano, demasiado humano. 447).

Gracias Iñaki y gracias Baltasar por vuestra honestidad profesional, por vuestro esfuerzo en pos de la consecución de la verdad, por vuestra valentía y por vuestra aportación para conseguir una sociedad más justa y por ello más democrática. Agur. ¡Hasta siempre!