Esta semana ha sido dramática para la totalidad de los trabajadores de nuestra comunidad. Nos encontramos ante una reforma laboral que aplauden los empresarios y que lleva a la más absoluta indefensión a los trabajadores, dando al traste con las medidas de protección amparadas por la Constitución para equilibrar las fuerzas entre empresa y empleado y que, además, se reconoce que no generará empleo a corto y medio plazo, y un batallón de medidas para la función pública navarra que va contra la línea de flotación del mantenimiento de los servicios públicos que afecta a todos los ciudadanos.

No queremos defender ningún privilegio, sino unas condiciones de trabajo que adquirimos cuando aprobamos nuestras oposiciones con un gran esfuerzo. Pero lo más grave de todo es que, cercenando los derechos de la función pública, se dinamita el servicio público que se presta y del que todos los ciudadanos son beneficiarios.

Llamamos a los afiliados, simpatizantes, trabajadores de la función pública y ciudadanía en general a no quedarse quietos para que nuestros gobernantes sepan que no podemos ni queremos permitir que una crisis creada por el capital recaiga una vez más sobre las espaldas de los más débiles, los trabajadores y los usuarios de los servicios públicos.

Proponemos, como medidas de ahorro, entre otras, reducir el número de jefaturas de servicio y sección en el 50%, eliminar el complemento de especial responsabilidad que cobran los consejeros y los directores generales, no pagar comidas ni dietas que sean superiores a un menú del día medio y hoteles de tres estrellas (lo que exceda que lo paguen ellos), posponer las obras del AVE y la Ciudad de la Seguridad hasta que haya dinero para sustituir al personal sanitario y educativo como mínimo, reducir las partidas de gastos de representación en un 75% y suprimir el convenio por el que el personal de la Universidad de Navarra es atendido en la Clínica Universitaria a costa del presupuesto de todos y pasen a la sanidad pública.

Begoña de Frutos Álvarez