Gaudi Galego

09.02.2020 | 03:02

No son pocas las actividades diversas donde la mujer galega está implicada y mucho menos en el mundo cultural y musical (como en este caso) con la andadura, el buen hacer, el diálogo correcto con el público y el saber estar con un aforo escaso, mayormente estudiante aunque no muy entusiasta -y es que esto es el norte puro y central- pero al final consiguió corear palmas y ponernos a todos en pie.

Irrumpió en escena toda de negro con gusto y discreción: desde su melena de potra desbocada hasta sus botas más que brillantes. Se movía por escena como percebe de Cedeira en la pacífica costa Pamplonesa. Empezó acompañada de teclado con esa voz característica que deja huella, con registros de dulzura galega pero sin morriñas con su grupo que más daba la sensación de hacer labor de acompañamiento en muchos temas y desatando guitarras y ritmos étnico-modernos en los más punteros. Curioso el acristalado del batería para amortiguar estridencias. Quizás esperábamos más giros y emociones del acordeón un tanto discreto.

Alguien entre el público echaba de menos sonidos de raíz celta; para eso, de oficio y profesionalidad ya tenemos a Luar na Lubre por mundo entero. También la referencia a no haber podido preparar un tema en euskera: problemas fonéticos, fue disculpada con creces; al parecer el único vascoparlante debía ser un servidor. Detalle cuando comentó que en Galizia fue antes el galego que el portugués.

Pero volviendo al concierto, donde se extendió de lo programado, quizás sobraba algún tema, pero hay que reconocer que esta meiga es entregada y cariñosa con cualquier público y situación. Y su sentido del humor y simpatía, generando flujos positivos y de mestizaje. En algunas canciones -y esto últimamente es habitual- se dejaba de entender la letra y en otros, memorables como: La tribu, en todo su esplendor. Tema brasileño (pues traduce temas). Riquiño (muy guay). Y el último tema con teclado, evocador sobre Galicia y su ser, emotivo.

Adecuada la ambientación de tenues luces: un notable por el equipo técnico. Cierto vapor y humo para nada molesto. Momento culminante cuando el foco rojo proyecta sobre ella, hermosura en estado puro y natural ancestro.

Reflexiones como profa que es, la Gaudí más galega. Fronteiras: lo fácil que es cambiar las fronteras y cambiarlas con puentes y coserlas con flores.