Sobre la Ripa

03.02.2020 | 06:15

El consejero de Ordenación del Territorio, Vivienda, Paisaje y Proyectos Estratégicos, don Jose Mª Ayerdi (Geroa Bai), parece tener prisa por cometer un atentado urbanístico de primer orden en Erripagaina.

Las asociaciones de vecinos, de común acuerdo, piden que se reubiquen las viviendas sociales previstas en un PSIS demencial, que planteaba destruir la ladera de la Ripa Sur de Beloso, suelo público y única zona verde que le queda al monumento al hormigón en que se ha convertido Erripagaina-Pamplona/Iruñea. A su vez, todos los grupos políticos del Ayuntamiento han admitido que la ladera no es el lugar adecuado para construir dichas viviendas. Incluso el Defensor del Pueblo ha instado a los organismos públicos implicados a que rectifiquen y que no cometan este despropósito medioambiental. Por su parte, el alcalde Maya ha propuesto varios solares alternativos, con licencia para comenzar a construir inmediatamente dichas viviendas sociales, respetando tanto la ladera como el suelo dotacional previsto en el barrio. Solo queda que la oposición mueva ficha para llegar a un consenso entre las distintas alternativas y hacer una propuesta al Gobierno de Navarra. Nada que no se pueda solventar en menos de una semana, si hay buena voluntad. Pero el consejero Ayerdi parece que está jugando en otra liga, ajena a los intereses de la ciudadanía. Acaba de anunciar que quiere construir cuanto antes dos bloques de viviendas en esa ladera "por falta de alternativas", obviando los informes, sin aportar soluciones ni esperar al sencillo consenso entre los grupos políticos del ayuntamiento. No solo está mintiendo descaradamente, sino que parece que su intención, precisamente, es meter la excavadora antes de que los grupos políticos puedan llegar a un acuerdo.

Es tan sumamente raro todo, que la pregunta es obvia. ¿Qué interés hay en construir precisamente en esa ladera, incurriendo en sobrecostes evidentes? ¿Prefiere reservar los solares alternativos para otros fines, más lucrativos para las constructoras? ¿Estamos preparando puertas giratorias? ¿O es una simple cuestión de ego? Algo nos estamos perdiendo. En un asunto tan delicado como el urbanismo, tan dado a la sospecha, las formas son tan importantes como el fondo.

¿Tiene algo que decir la presidenta Chivite? Este atentado medioambiental incumple el punto 3,6 (sostenibilidad-medioambiente-economía verde) del acuerdo programático de legislatura. Y cuando visitó la ladera antes de las elecciones, también se declaró contraria a construir allí esas viviendas.