El valor de lo inesperado

07.03.2020 | 23:14

¿Cuántas veces necesitamos las personas volver a nuestra rutina? Quizá el mismo número de veces que deseamos salir de ella, esperando cuatro días de playa, un puente, una cena fuera de casa o el dieciocho cumpleaños de una hija.Aún así, todo está más o menos controlado, previsto.La semana pasada me ocurrió algo inesperado dentro de mi rutina y tuve la sensación de estar fuera de sitio, al mismo tiempo que una pregunta se presentó en el aire: ¿y ahora? Iba en bus camino a Vitoria-Gasteiz y se averió a la altura de Irañeta. Atascado en una gasolinera a la espera de otro autocar de refuerzo, sin saber a qué hora llegaría ni qué poder hacer en aquella situación. Me trajo recuerdos de un viaje por Perú en que los horarios y las rutas eran un tanto inexactos.Una vez un buen amigo me compartió su modus operandi, aprendido a raíz de un imprevisto serio que había tenido: "se trata de saber cómo actuar ante ello, y en caso de no poder, saber a quién acudir". Ahí es donde reside el valor de lo inesperado, en la oportunidad que ofrece lo desconocido, algo no programado y fuera de nuestro control. Muchas veces lo enfocamos desde un prisma negativo, amenazante, incluso temeroso, ya que en muchas ocasiones en las que la vida cambia en un instante, lo hace desencadenado por alguna enfermedad o de la propia muerte. Y la tristeza y el bloqueo pueden atenazar nuestra capacidad de reacción. Pero, ¿cuándo te encuentras un compañero de la FP que llevabas quince años sin ver? ¿O recibes un correo de un descendiente de los descendientes que probaron suerte en Argentina o México? ¿O si el jefe entra sin llamar, despido en mano, sonrisa en cara? El coche, un día después de finalizar la garantía, rompe el embrague. ¿Algo más?Cuando la imaginando retoza en y sis casi siempre idealizados, cercanos a lo utópico, es ella misma la que nos aporta diferentes ofertas al destino. Si me tocase la lotería€, si tuviese diez días de vacaciones por delante€, si consiguiese más tiempo para mí€; muchas respuestas, ¿verdad?Pero cuando sucede realmente, ¿recuerdas? Saber cómo actuar o a quién acudir.Ante la oportunidad de no contaba con esto, yo actué un café de máquina, llamé al curro y escuché Cerca de Leiva.

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