El año que la Enfermería no tuvo ganas de celebrar

12.05.2020 | 00:43

Entramos en el 2020 con la ilusión y expectativa por celebrar el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, a sabiendas de la dificultad que siempre ha supuesto para nuestra profesión hacerse visible, quitarse viejos estigmas, viejos clichés y salir de las sombras de otros profesionales. Éste iba a ser el año en que nuestro trabajo, aquello para lo que nos hemos preparado concienzudamente durante años, sería ensalzado y puesto en valor a nivel internacional. Nadie pensó allá por enero que, efectivamente, solo pasarían dos meses para que eso fuera así. A la fuerza, tras arrollarnos la más terrible crisis sanitaria de los últimos tiempos, la que ha puesto en el foco todos los defectos de nuestro sistema de salud, la profesión de Enfermería ha demostrado, otra vez, "de qué pasta está hecha". Somos profesionales con conocimientos, capacidades y valores que, a pesar de trabajar desprotegidas, desbordadas y psicológicamente destrozadas, siempre estamos cuidando de vuestras vidas aunque eso suponga perder algunas de las nuestras.

Esta crisis ha puesto en evidencia el compromiso de los y las profesionales de Enfermería que han demostrado, tanto en atención especializada como en la primaria, una entrega absoluta y sin objeción a pesar de las condiciones tan precarias en las que están trabajando. Pero esta crisis también ha evidenciado la ausencia de aquello que Enfermería lleva años demandando: una Atención Primaria fuerte y renovada, un sistema de salud con recursos y capacidad de redimensionar plantillas para abordar los picos de disponibilidad ante epidemias, cronicidades o listas de espera, un dispositivo asistencial adaptado a una realidad en la que nuestros mayores viven más y demandan cuidados más especializados. Es urgente invertir en el desarrollo de todas las especialidades enfermeras para que la salud de todos esté bajo cuidados específicos. Una realidad en donde educar en la salud se ha demostrado fundamental. ¿Quién puede negar ahora la importancia de una enfermera escolar en cada centro educativo enseñando y velando por la salud de nuestros hijos? Las distintas administraciones de Navarra han hecho oídos sordos a nuestras peticiones que ahora se convierten en serias advertencias: presten atención, escuchen a quien está luchando día a día contra las decisiones que han tomado. Decisiones de recortes, del "ya es suficiente" y del "ya tienen de sobra". Tómense esta crisis como el gran desafío que es y escúchennos. No nos abandonen otra vez. Su condescendencia es una daga directa en el corazón.

Hoy, en el Día Internacional de la Enfermería, no tenemos motivos –ni ganas– para celebrar, pero sí para estar orgullosas de formar parte de equipos sanitarios extraordinarios, y de dotarlos de humanidad y de valores, características fundamentales y reconocibles de nuestro trabajo. Porque en eso consiste ser profesional de los cuidados, de empatizar cuidando, aportando lo mejor de nuestros conocimientos y dando el cien por cien de nuestra vida.

La autora es secretaria autonómica del Sindicato de Enfermería en Navarra