Dos años sin un gran fotógrafo, Óscar Zubiri Sola

16.07.2020 | 00:17

Vaya fechas tan extrañas que acabamos de pasar por Iruñea. Algo inimaginable a pesar de tenerlo presente en variados documentos históricos y que nunca hubiéramos pensado que pudiera suceder en nuestra época de progreso e I+D, llegó, se instaló y ha puesto incertidumbre y temor como apellidos al mismísimo presente de nuestras vidas.Esto, a su vez, refleja transparentemente la importancia de aprovechar y vivir el momento ante lo inesperado y la incógnita sobre cuando y dónde nos depara el final de la función. ¡Qué triste e inerte se ha visto la ciudad maniatada en sus días grandes! Sin música, sin bailes ni sonrisas. De cuántos momentos nos hemos acordado. A cuántas personas se echa de menos de blanco y rojo.Una de ellas es el objetivo de estas líneas. Todavía me parece increíble que no me enterase en su día. Hace casi diez años, él se interesó en un proyecto en el que yo andaba metido acerca de la historia del extinto Riau-riau de las tardes Vísperas de San Fermín. Era amante de las costumbres y arraigos de Nafarroa y así me lo mostró a través de decenas de fotografías y acontecimientos en los que había permanecido detrás del objetivo.Puso todo su saber hacer y el resultado final fue un regalo, a mi forma de ver. Las fiestas, a pesar de ser una auténtica soba, eran una forma de vivir para un persona como él, que disfrutaba en cada uno de los clics que acariciaba desde sus diversas cámaras. Ahí estaba, en el momento e instante preciso, ya fuera la fugacidad del encierro, un repique de campanas, bajo el faldón de un gigante o la chispa imprevista detrás de un pañuelo de peña, un globo de un crío o una amatxi con muletas vestida impoluta para la ocasión única que supone julio en Pamplona.Y fue, precisamente, hace dos años, cuando tras otros Sanfermines a limpio flash, el día 16 su teleobjetivo se apagó sin avisar, sin previsión, y Óscar Zubiri Sola se fue. Off repentino, súbito.A esta nulidad forzosa y unánime que estamos padeciendo también le hubiera sabido sacar el brillo justo y oportuno. Ojalá sean irrepetibles. Un cariñoso saludo para su mujer y su hijo.Eskerrik asko Óscar.