la carta del día

El 'caso Mendillorri' y el pozo educativo

25.07.2020 | 01:03

probablemente sea tan solo una cuestión de estadística. A más jóvenes por metro cuadrado, más probabilidad de que las hormonas, las ganas, la falta de miedo, o alguna tribulación perturbadora al estilo de las teorías marcianas de Miguel Bosé, entre en juego y hagan a más de uno cometer gilipolleces. Es irritante tener que estar siempre diciendo que no se puede generalizar y que la irresponsabilidad o responsabilidad, al igual que las psicopatías, no saben de barrios. ¡Es la edad, idiotas! Está claro que son más lógicos los botellones en Mendillorri, y las consultas de atención primaria en Iturrama, que viceversa. Es surrealista ver cómo algunos hacen triples saltos con tirabuzón en su defensa de ciertos comportamientos. Hay quien incluso introduce la lucha de clases como razón por la cual los jóvenes de Mendillorri están viviendo un ataque gravísimo e injustificado a raíz de ciertos eventos como el del macrobotellón de junio. Y no contentos, retuercen a Gramsci. Para mirárselo seriamente.

Dicho esto, que tire la primera piedra quien no haya cometido alguna gamberrada durante su juventud. Por suerte, existe la evolución para algunos. Ahora, ¿una persona de 23 años no es un ser adulto con plena responsabilidad sobre sus actos? ¿O deberíamos posponer el paso a la edad adulta y situarlo en los 40? Da igual, porque, salvo la cuestión técnica del botellón, esta no es una cuestión de edad. ¿O acaso los padres, educadores y sistema político-educativo no tienen ninguna corresponsabilidad? ¿Qué hay de esos adultos que tratan de justificar la barrabasada del macrobotellón con lanzamiento de especímenes, por cierto, también adultos, al lago de Mendillorri con tal de poder ejercer una crítica a la gestión del adversario político? Lo último que escuchamos es que en Mendillorri la juventud es de izquierdas y por eso se les ataca. Esto último llega al nivel argumentativo del amigo Bosé y su reciente fumada. Lo que se ha criticado son actuaciones concretas y no a toda la juventud de Mendillorri. Si la preocupación de los jóvenes del macrobotellón fuera la desigualdad y los problemas del proletariado quizás no estarían poniéndose ciegos y lanzando al personal a la charca. ¿No son ciertos "librepensadores", amparados en su afilada pluma, bastante más irresponsables que esos jóvenes nihilistas a los que interesadamente defienden y usan en beneficio propio? Aunque solo sea porque los primeros son conscientes de su manipulación y falacia argumentativa, y los segundos siguen afectados por el efecto exponencial de los psicotrópicos tras el confinamiento.

Era sabido que si veinte o treinta personas la liaban en los no Sanfermines de Pamplona, la ciudad entera sería puesta en la picota mediática porque habría una cámara buscando esa noticia. Las noticias sobre la inconsciencia ciudadana venden más que aquellas sobre la responsabilidad. Lo sabemos y hay que aceptarlo, también criticarlo e intentar cambiarlo si se cree injusto. Llama la atención alguna crítica interesada contra DIARIO DE NOTICIAS por parte de algunos perfiles en redes, especialmente Twitter, en las que, tras la publicación de la noticia sobre el evento de infectados contra no infectados por la covid, compartían un nuevo mensaje con el diseño que se utilizaba en el original, pero añadiendo "Verdad vs. Medios" en lugar de "Infectados vs. No Infectados". Argumenta quien lo publicaba que el anuncio del evento era simplemente un mensaje irónico dada la cantidad de contagios en la localidad. Vamos, un fake.

Resulta ahora que los jóvenes que organizaron el macrobotellón del lago, los mismos que promocionaban el partido –y probablemente colegas de esos que gustan de joder a las ocas del lago en mitad del subidón– son unos maestros de la ironía. Si el partido era un fake, no lo pongo en duda, no quita para qué, dada la confusión generada, los promotores reciban unas clases teóricas sobre humor antes de realizar sus prácticas. Quizás con un poco de esfuerzo incluso puedan crear una revista satírica. ¡O incluso trabajar en Mongolia! O por qué no, mucho mejor, beneficiarse de la enésima reforma educativa que nos sacará del pozo de bronce de la casilla 31.