Circus Maximus in Catalonia

04.10.2020 | 01:04

Dejando de lado lo de la pancarta y la desobediencia confesa del señor Torra en el juzgado (sí, fui yo y estoy muy orgulloso, vino a decir) a cumplir con unas normas que son para todos, es importante hacer una pequeña reflexión dado que fue el PNV el que logra el levantamiento de los efectos finales del 155 sobre Catalunya que permitió la investidura de un president, en mayo de 2018, que fue en la persona de Torra por designación de Puigdemont desde Waterloo. Catalunya estará descabezada. Ya lo estaba, pero ahora mucho más. En enero de este 2020 ya hizo una rueda de prensa donde se dio por finiquitada la legislatura catalana porque no se soportaban los miembros del Govern. Y dicho esto anunciaban unos nuevos presupuestos y no elecciones, sino después de la aprobación de estos. Iba a ser en abril. Los presupuestos. Pero el virus se metió por medio. Sí, lo de la inhabilitación estaba en marcha y ha llegado. Y a partir de aquí estamos en el momento en el que los presupuestos de 2020 en Catalunya no sirven. Han pactado que no va a haber nuevo president. Que se va a impedir presentar presupuestos para 2021, entre otras limitaciones para el president interino, al que no quieren llamar así para no tener tres en uno, es decir, la santísima trinidad de presidents (Puigdemont, legítimo, Torra, simbólico, Aragonés, efectivo). Y esto lo hacen cuando Torra podría hasta ser firme la sentencia convocar elecciones. Porque se necesita un Govern, se necesita un Parlament, y se necesita actuar con respaldo de capacidad normativa y legal. Y ponen algunos las elecciones en febrero de 2021. Y hasta entonces, equilibrio entre Esquerra y Junts. Y dentro de Junts, la pelea entre Junts, PDeCAT, crida, PNC y los otros liliputienses que salieron de la implosión del espacio de la antigua Convergencia. Y mientras, la mesa de diálogo o los presupuestos en España, de los que depende y mucho un territorio de régimen común, que se negó a la foralidad del Concierto en 1980 por impopular, en el aire. Todo en el aire, descabezados y sin horizonte. Ese es el pastel y papel de nuestros hermanos catalanes. Muchos disfrutarán en España. Para mí es como ver cristianos y leones peleándose en el Coliseo. Pura tragedia. Todo un circo máximo.