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Trabajando a contrarreloj no se puede cuidar dignamente

22.01.2021 | 01:08
Una persona mayor sostiene una mascarilla

la situación en las residencias y centros de día de personas mayores, centros de discapacidad, pisos tutelados, ayuda domiciliaria y en general en el sector de cuidados es insostenible y precaria. Es un modelo agotado que está mostrando sus límites más claramente que nunca en esta pandemia. No es casualidad que muchas de las personas que han enfermado sean atendidas o trabajen en los servicios de cuidados, la mayoría privatizados. Mercantilizar este modelo hace enfermar, mata y carece de la humanidad necesaria para cuidar a quienes lo necesitan.

Por eso, es imprescindible desmercantilizar el sistema de cuidados y apostar por un modelo profesional, público, digno, universal y gratuito. ELA ha convocado una huelga general en Navarra el 26 de enero en los sectores que atienden a personas en situación de especial vulnerabilidad, como continuación a la huelga del 17 de noviembre pasado.

La realidad es que la mayoría de los cuidados profesionalizados están en manos de empresas privadas y fondos buitre, que priorizan el beneficio económico sobre el cuidado de las personas. Todo ello, además, financiado con dinero público.

Mejorar las condiciones laborales de las y los profesionales de estos sectores es imprescindible para lograr una atención digna e integral. La mayor parte de los más de 70 centros (entre residencias y centros de día para personas mayores) de Navarra se rigen por un convenio laboral de ámbito estatal, y unos pocos centros por sus propios convenios de empresa.

La precariedad laboral, como la que impone el convenio estatal, conlleva que los ratios propuestos por el Gobierno de Navarra sean incumplidos sistemáticamente: solo se dan 7 minutos para atender a cada persona, 88 minutos en todo el día. Es decir, durante 22 horas y media al día no se puede ofrecer el cuidado necesario a las personas usuarias de las residencias.

A esto hay que añadir unas condiciones laborales totalmente precarias: el salario de las gerocultoras no llega a los 1.000 euros brutos al mes, con una jornada desorbitada de casi 1.800 horas al año, descansando solo un fin de semana al mes y sin complemento en las bajas entre otras cuestiones. Todo esto, en un sector donde es habitual tratar con personas que en ocasiones sufren problemas psiquícos, lo que también suele conllevar agresiones e insultos y una fuerte carga psicosocial.

Es necesario hacer un convenio para las residencias y centros de día en el ámbito de Navarra. Supondría dar un paso importante en la mejora de las condiciones laborales, y sería la base para que se respeten los derechos de las y los trabajadores, que se vulneran constantemente. Es imposible dar una asistencia de calidad con unas condiciones laborales de miseria.

Por otro lado, un convenio de Navarra repercutiría en la mejora de la calidad de los cuidados. Es imprescindible establecer y hacer cumplir unos ratios que permitan un cuidado de calidad. No se puede atender con un cronómetro en la mano y 7 minutos por persona, dejándolas 22 horas y media al día sin poderles dedicar el trato que merecen.

Se trata de un sector sustentado por dinero público. La responsabilidad del Gobierno de Navarra es directa. Es necesario poner en la agenda política el cambio de modelo de cuidados y la creación de un convenio de residencias. Y para todo eso, es necesaria la huelga en los sectores de cuidados del 26 de enero.

*Firman esta carta: Kati López Molina(delegada de ELA en Amma Mutilva) y Josetxo Mandado Aguerri (responsable de ELA del sector sociosanitario)

Es imprescindible desmercantilizar el sistema de cuidados y apostar por un modelo profesional, público, digno, universal y gratuito

Es necesario poner en la agenda política el cambio de modelo de cuidados y la creación de un convenio de residencias


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