Miembros de la Federación de Servicios Públicos de UGT Navarra y SEPNA-FSIE se han concentrado este miércoles ante la sede del Departamento de Educación, en Pamplona, para rechazar el cierre de catorce aulas de centros concertados de Educación Infantil.

En la concentración se ha leído un comunicado en el que estos sindicatos, en representación de unos 3.000 trabajadores y trabajadoras de los centros concertados de Navarra, muestran su "profunda preocupación" por el efecto de la resolución para la renovación de conciertos educativos para Infantil y Bachillerato donde se eliminan catorce aulas de la enseñanza concertada.

"Denunciamos esta decisión injusta y precipitada por parte del Departamento de Educación que no tiene en cuenta la demanda social, la pluralidad del sistema y sobre todo el impacto laboral de sus decisiones", destacan los sindicatos, que afirman que "esta situación debilita progresivamente la red concertada, pone en riesgo puestos de trabajo y restringe en la práctica la libertad de elección de las familias".

Si el cierre de aulas es debido a un descenso de la natalidad, agregan, el ajuste en la oferta debería hacerse "con criterios homogéneos, transparentes y verificables, y no de manera desigual entre redes como plantea el Departamento, centrándose única y exclusivamente en el cierre de aulas de la enseñanza concertada".

Según indican en el comunicado, esta reducción de aulas "incidirá directamente en nuestros puestos de trabajo, en el de todos los profesionales que pertenecemos a este sector y que merecemos se nos reconozca y valore el trabajo incansable que realizamos por el alumnado navarro día a día en los centros y que directamente influye en los resultados educativos de la comunidad".

Los sindicatos consideran que el cierre de aulas no tiene por qué suponer el despido de profesionales, sino que "éste puede y debe ser el momento de atender reivindicaciones históricas del sector, que hoy podrían materializarse sin necesidad de incrementar el gasto", preservando los puestos de trabajo.

"Lejos de sobrar profesionales, la realidad diaria de nuestros centros demuestra que hacen falta más manos, más acompañamiento y más tiempo educativo para atender con calidad a un alumnado cada vez más diverso y con necesidades cada vez más complejas", subrayan, para apuntar que ven que su labor es "minusvalorada institucionalmente".

Para estas formaciones, "el problema no son los recursos, sino la voluntad política", por lo que exigen "buscar soluciones constructivas, no destructivas".

Mientras en la red pública se ha optado "acertadamente" por mantener unidades para reducir el número de alumnos por aula, señalan, en la red concertada se van a cerrar catorce unidades y esta decisión "no es solo un ajuste técnico por la natalidad; es una medida discriminatoria que quiebra el principio de equidad y además supone una oportunidad perdida y una discriminación evidente".

Más allá de la afectación al empleo, se resalta en el comunicado, esta situación "compromete años de dedicación invertidos en el desarrollo de proyectos, metodologías y marcos educativos estratégicos".

"No es aceptable que ante el mismo reto se apliquen soluciones opuestas", aseveran UGT y SEPNA-FSIE, que enfatizan que los alumnos y alumnas de la red concertada "no son ciudadanos de segunda y merecen disfrutar de aulas menos masificadas en las mismas condiciones que en la pública".

En este sentido, consideran que optimizar el número de alumnos y alumnas por aula "no solo alivia la carga laboral, sino que permite una atención personalizada que eleva el estándar del proceso de enseñanza/aprendizaje".

Por este motivo, exigen que la reducción de ratios se aplique de forma lineal en ambas redes "como pilar de la justicia educativa".