En algún lugar encontrarnos

23.01.2021 | 00:52

En mi entorno cercano tengo quien me hará cenar con abrigo y manta para dejar abierta la ventana en mitad del invierno y quien piensa que ya el solo hecho de ponerse la mascarilla es poco menos que claudicar servilmente ante "el actual régimen totalitario".


Tengo por un lado a más papistas que el Papa y a otros más libertarios que Bakunin y Kropotkin juntos. Les quiero por igual a unos y a otros. Sólo desearía que en algún lugar se encontraran. A menudo no es tanto lo que pensemos sobre un tema, sino la posibilidad de abrirnos al otro/a que abriga también sus sólidos y distintos argumentos.


A menudo más importante que nuestros propios postulados es nuestra voluntad de encontrarnos con el diferente, incluso con el contrario siempre y cuando no abandere un desatino contrario a valores universales. En algún lugar tendremos que encontrarnos los vacunas y los antivacunas, los mascarillas y los antimascarillas, los de la hecatombe y los de "aquí no ha pasado nada", en algún momento habrá que dejar nuestras distantes montañas y bajar al valle verde, ancho y plural; en algún lugar habrá que trazar un punto de encuentro entre los extremos.


Ese lugar no puede ser otro que el del centro sensato, comprensivo y ponderado.En mi entorno observo posturas muy distanciadas ante la crisis que estamos viviendo y sin embargo todas llevan su mayor o menor parte de razón. Si en algo sí se equivocan es en cerrarse en banda al contrario. Toda esta complicada situación es una clara invitación a hacer valer el punto de en medio, de la mesura, por supuesto del respeto. ¿En qué consiste si no la convivencia humana con la que hemos de sentirnos comprometidos, sino en la recuperación de la exquisita consideración por el diferente?

Ya he abundado en este argumento y pido disculpas si me repito. Cada día estoy más convencido de que la covid ha venido principalmente a invitarnos, por un lado a abrazar pautas de vida natural, a volver a la armonía con la Madre Naturaleza y por otro lado a retornar a la armonía y sana convivencia para con nuestros congéneres, sobre todo para con quienes no comulgan con mis argumentos.