la carta del día

Matriculación, Bachillerato y Pirineo

24.05.2021 | 00:49

golpe bajo al alumnado del Pirineo o cómo Educación sugiere a las familias de Aezkoa, Salazar y Roncal que se desempadronen de sus valles.

La concienciación sobre el tema de la despoblación, esa grave herida que en Navarra afecta sobre todo al Pirineo, es cada vez más grande.

Las autoridades navarras se esfuerzan, ante los medios y con su mano diestra, en curar esa herida con tiritas de colores, tan mediáticas como dudosamente eficaces, pero con su siniestra no hacen otra cosa que ahondar en la herida que nos desangra. Ahora acaban de golpear al alumnado del Pirineo e invitan a sus familias a empadronarse en Pamplona y su comarca.

Fue en el año 2013 cuando el Parlamento de Navarra, a instancias del Defensor del Pueblo, aprobó una resolución que compensaba, solo en parte, el agravio que sufría el alumnado del Pirineo: el único colectivo de estudiantes que no podía cursar Bachillerato en su comarca, ni podía ser trasladado diariamente a su centro de estudios. Por esta resolución, los alumnos y alumnas de Aezkoa, Salazar y Roncal podían poner como domicilio en la matrícula de Bachiller la propia dirección del instituto elegido. Simple, eficaz y justo.

Después de casi 10 cursos con esta medida en vigor, sin previo aviso a las familias, sin que haya mediado otra resolución del Parlamento, ni otra recomendación del Defensor del Pueblo en sentido contrario, una simple orden foral y una resolución del consejero de Educación han omitido lo acordado por el Parlamento y han dejado al alumnado pirenaico y a su familias a los pies de los caballos.

Es más que triste oír estos días a familias que han apostado por vivir en los tres valles, y que han aportado juventud a este territorio, que quizá se hayan equivocado, que, a lo mejor, si se hubiesen marchado antes a Pamplona habría sido mejor para sus hijas e hijos. Que así no se puede seguir.

-Sí, –nos dirán los fríos técnicos– ¡los alumnos del Pirineo tienen plaza asegurada en los institutos de la Txantrea, no es para tanto!

-¡Faltaría más! –diremos nosotros–. ¡Qué menos que una alumna roncalesa tenga derecho a cursar Bachiller!

Pero, al parecer, poco les importa que esas familias roncalesas, salacencas y aezkoanas hayan buscado alojamiento –por razones económicas o familiares– en Zizur, en Etxabakoitz, en Berriozar, en Noáin, en Sarriguren o en la Milagrosa, donde está la única residencia pública habilitada para ellas. Para estas familias no hay distancia lineal que las ampare. Estudian a 100 kilómetros de sus hogares familiares en sus valles y ahora a 45 minutos en villavesa del instituto caprichosamente asignado por Educación.

Lo dicho. Un agravio más para la población del Pirineo. Un empujón más para que no quede ni un joven en estos valles, ni familias que los sostengan.

El Gobierno de Navarra no puede decir que está comprometido en luchar contra la despoblación de nuestros valles, cuando su Departamento de Educación toma decisiones unilaterales que abocan a nuestras familias a abandonar nuestros pueblos para empadronarse en Pamplona.

Así lo pensamos, al menos, desde la apyma del instituto de Garralda y desde las apymas de los colegios públicos e institutos de Ochagavía y Roncal; desde los equipos directivos de dichos centros y, también, desde la Mesa del Pirineo.

*En representación de apyma del Instituto de Garralda, apymas de los colegios públicos e IESOs de Ochagavía y Roncal, equipos directivos de dichos centros y Mesa del Pirineo

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