Es inútil. La juventud no lee la prensa. La juventud no ve los informativos de televisión. La juventud no se para ante los actos callejeros que los partidos políticos organizan con un micrófono y un panel atractivo como fondo de las imágenes que graban con una cámara para sus mensajes en televisión. Pero a los políticos les da igual, siguen pensando en los minutos de telediario, como si estuviéramos todavía en los noventa y no existieran las redes sociales. En realidad, como si no existiera la juventud. Y se equivocan de medio a medio. En primer lugar, porque ningún o ninguna joven va a pararse a escuchar a un viejo o vieja las chorradas que sueltan en campaña para convencer de que les voten. “Es todo mentira, siempre”. En segundo lugar, porque los partidos no se plantean nunca mandar a chavales o chavalas a los lugares donde están habitualmente los y las jóvenes para, con su mismo lenguaje, transmitir un mensaje claro sobre las posibilidades que tiene la política de solucionar los problemas concretos de esa juventud que cada vez está más alejada de los políticos. Son dos mundos distintos. Distintos y alejados entre sí.
Imaginarse a Andoni Ortuzar o a Nuñez Feijóo hablando delante de una cuadrilla de jóvenes de botellón, el sábado 22 de julio, para convencerles de que les voten el domingo 23 es un ejercicio inútil. Cierto es que tampoco imagino a jóvenes viendo los programas de Ana Rosa, Ferreras o El Hormiguero, que se han convertido en la vía para canalizar los mensajes de la derecha, subliminal o manifiestamente.
Emisor, mensaje, receptor, canal y código. Conceptos básicos que deberían tener en cuenta los políticos para llegar a sus destinatarios. Pero la juventud también podría aportar ideas para solucionar sus problemas. Si no es la política, ¿qué puede ser? Y si lo es, cómo van a incorporarse con nuevas estructuras, nuevos modelos y modos que sean atractivos para ellos mismos. Lo que tenemos está muy visto, muy manoseado y muy anticuado. Y así gana siempre el facherío. Espero que no se los gane también a ellos.