He realizado en solitario hace unos poquitos días la ruta que va desde Congost de Mont Rebei al refugio de montaña de Viacamp, llamada la ruta de las pasarelas de Montfalcó, en la frontera del Pirineo aragonés y catalán. Ruta exigente y maravillosa no exenta de riesgos. Controlados, pero riesgos. El recorrido entre ida y vuelta, 17 kilómetros, en gran parte de un auténtico camino de cabras que aparte de las escaleras colocadas verticalmente en la pared, y no aptas para gente con vértigo, es muy irregular y complejo.

Hubo dos aspectos que me llamaron la atención durante el trayecto: el primero, encontrarme con bastantes jóvenes que rondarían entre los 18 y 25 ó 30 años. Cosa bastante inusual, por lo menos en mi experiencia de rutas de montaña. Lo habitual es gente en una franja de entre los 40 a los 60 años. La segunda: que la mayoría de ellos marchaban ufanos de sí mismos conectados a sus auriculares prescindiendo del sonido del discurrir del agua por el cañón, del canto de las aves, o incluso el sonido del viento en las partes en que el cañón se estrecha. Me llevó a pensar que no les debe de gustar el sonido de la naturaleza y la conexión total con el entorno que se produce al escucharla. No solamente prescinden del disfrute de dichos sonidos, sino que, al cruzarse conmigo, y supongo que lo harían con todas las personas encontradas en su ruta, no sólo no saludasen educadamente, sino que ni siquiera me mirasen. Y esa actitud me llevó a la segunda reflexión sobre el comportamiento en el monte. 

Hacer una ruta cualquiera, y más específicamente en el monte, conlleva unos riesgos de poder sufrir cualquier tipo de percance: torceduras de tobillos, malas caídas, deshidratación, ampollas por rozaduras, o sufrir alguna pájara. Esto conlleva a que en cualquier situación citada, la ayuda de cualquier persona pueda salvarte la vida. Por fortuna, no me tocó vivir ningún percance, pero me hizo pensar qué haría de encontrarme en dichas situaciones con dichos jóvenes. Como no puede ser de otra manera, les ayudaría. Pero creo que antes de hacerlo, me colocaría sus auriculares para saber qué tipo de música andan escuchando para aislarse de ese modo.