Algunos mandos militares del ejército de Israel indican que tienen más confianza en un mecanismo estadístico que en un soldado afligido. La máquina sería la mejor solución para no dejarse llevar por los sentimientos.

Estos funcionarios señalan que invertían 20 segundos en cada persona a la que bombardear y que no aportaban nada como seres humanos. Utilizar Inteligencia Artificial en la guerra no significa que la responsabilidad personal se diluya, y tampoco la de quienes tienen la dirección militar y política de los ataques. La máquina obedece al hombre que la programa. En realidad, no es inteligente.