Con el desarrollo del Plan Especial de Actuación Urbana (PEAU) en la Unidad ADP-R2, se está procediendo al derribo de la antigua fábrica de Embutidos Ciganda, así como del convento e iglesia de las Madres Redentoristas. Este histórico edificio era, junto al Palacete municipal, el único con más de un siglo de antigüedad de entre los situados fuera del casco antiguo.
Desde el inicio de la planificación, en EH Bildu fuimos muy críticos con los planteamientos que proponían un desarrollo urbanístico ligado al derribo del convento y su iglesia. Cuestionamos el excesivo número de viviendas a construir, debido a la gran cantidad de pisos vacíos y de segunda mano existentes para la venta, además de otras nuevas que también se planificaron. Insistimos en la necesidad de incrementar el número de viviendas en régimen de alquiler protegido.
Realizamos alegaciones a la propuesta inicial del Plan General Municipal en defensa de un urbanismo sostenible, social y respetuoso con el patrimonio artístico de Burlata. Queríamos que el edificio de Redentoristas fuera conservado, así como otros del casco antiguo, y que la renovación de la zona beneficiara a toda la ciudadanía. Sin embargo, la mayoría de nuestras propuestas fueron rechazadas, priorizándose intereses especuladores frente al respeto por nuestro patrimonio arquitectónico.
A pesar de las discrepancias, siempre creímos en la necesidad de la reordenación urbanística de una zona que otros planes dejaron sin resolver y así adaptar los usos del suelo a las nuevas realidades. En esta línea, se aprobó una moción, con los votos en contra de UPN y PSN, ante la aprobación inicial del Plan General Municipal en 2017. En ella se indicaba que “EH Bildu se reitera en la defensa de incluir el conocido edificio de Redentoristas, en el catálogo del Plan Urbanístico municipal, garantizándose así? su conservación y su protección”. Aun así, nunca llegó a ejecutarse.
Se intentó justificar la demolición con el relato de que el conjunto carecía de valor y que su rehabilitación era inviable. Sin embargo, un informe de Príncipe de Viana señaló que “aunque no tiene relevancia especial dentro de este tipo de arquitectura de esa época en Navarra, podría tener significación en el contexto local de Burlada, razón por la que podría mantenerse”. Con esta afirmación tan nítida, se pudo haber conservado si hubiera existido una voluntad política mayoritaria, ya que dejaba en manos del Ayuntamiento su valoración. A pesar de ello, nunca se dio un paso serio para estudiar su protección y rehabilitación. Voluntad que tampoco tuvo la propiedad eclesiástica, quien no mostró interés alguno en su conservación. El golpe definitivo vino de la mano de Navarra Suma y PSN en junio de 2022, cuando aprobaron el PEAU que incluía su derribo, no en balde habían sido más partidarios de la excavadora y del ladrillo que de la defensa del patrimonio.
Para Burlada, que ha sufrido la pérdida de buena parte de su patrimonio artístico como su iglesia románica del S XII y otras edificaciones históricas, la destrucción de este centenario edificio de formas neorrománicas significa seguir borrando elementos de nuestra identidad e historia colectiva. Creemos que se ha perdido una oportunidad única para desarrollar un urbanismo con identidad propia y respetuoso con nuestra memoria como pueblo. Una triste herencia que dejaremos a las generaciones futuras.
*EH Bildu Burlata