Las obras de demolición del edificio de las Madres Redentoristas en Burlada ya han dado comienzo. El viejo edificio de piedra construido en 1901 va dejando paso a una montaña de escombro y polvo en el límite entre Burlada y Villava, en el número 61 de la calle Mayor. El derribo del convento incluida la iglesia de una sola nave forma parte de las obras previstas en la unidad denominada Ciganda donde está previsto levantar 280 viviendas, el 70% de ellas protegidas, además de la ampliación de la residencia Landazábal.

Foto de las obras que han empezado en Burlada de derribo de Ciganda en la calle Mayor. Patxi Cascante

El proyecto contempla también un espacio para un posible garaje público en el subsuelo. Las obras de urbanización, cuyo presupuesto estimado asciende a los 3,1 millones de euros, tienen un plazo previsto de 10 meses, mientras que el derribo previo que dio comienzo el pasado mes de julio se prolongará durante aproximadamente tres meses.

Imagen de 1901 con motivo de las obras de construcción del convento. Foto Martínez Berasáin.

El Consistorio de Burlada valoró en su día la posibilidad de mantener el convento de las Redentoristas, abandonado desde 2008. Hubo además una iniciativa ciudadana hace tres años para perservar el edificio. “Siempre da tristeza, pero las condiciones para poder hacer uso de la edificación eran muy complicadas. No era viable acometer nada y realmente no existía ninguna alternativa”, reconocieron en su momento fuentes municipales. El edificio carece de valor histórico y tampoco cuenta con ningún tipo de protección por parte de Príncipe de Viana.

La congregación religiosa se instaló en Burlada en 1915 y el último grupo de seis hermanas que cuidaban a otras tres enfermas abandonaron el convento en 2018. En su momento se negoció su traspaso a Cáritas para que instalase en este edificio algunos de los servicios que gestionaba en Pamplona.