El exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán ha comparecido este miércoles en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra que analiza adjudicaciones de obra pública. Desde el inicio de su intervención inicial, negó cualquier participación en gestiones irregulares y aseguró que no existe “ninguna prueba” que le vincule con las decisiones bajo sospecha. Cerdán anunció que se acogería a su derecho a no declarar, pero respondió una a una a todas las cuestiones que se le plantearon.
Uno de los ejes centrales de la sesión fue su relación con la empresa Servinabar y con su propietario, Antxon Alonso. Cerdán reiteró de forma tajante que no es ni ha sido socio de la mercantil. “No soy socio del señor Alonso, ese documento no ha sido válido”, afirmó, en referencia a la supuesta adquisición de participaciones que, según su versión, nunca se formalizó en escritura pública ni se inscribió en el Registro Mercantil.
Insistió en que “no hay ninguna prueba” de que Servinabar fuera suya y recalcó que no se pagó por las acciones ni se perfeccionó jurídicamente la operación, por lo que, a su juicio, no puede atribuírsele ninguna titularidad. “Ni soy ni era socio de Servinabar”,zanjó, negando también que Alonso sea su socio o que exista vínculo mercantil alguno entre ambos.
El exdirigente socialista admitió que durante su primer año y medio en Madrid compartió piso con Alonso, pero precisó que posteriormente abonó el alquiler de su bolsillo. Señaló que parte del mobiliario fue sufragado por Servinabar y otra parte por él mismo, aunque remarcó que nunca dispuso de tarjeta de crédito de la empresa. También defendió la actividad de la mercantil y el trabajo de las personas contratadas, preguntándose si es delito que familiares trabajen en una compañía.
En este contexto, negó haber facilitado el acceso de Alonso a la presidenta María Chivite o haberlo presentado a miembros del Gobierno foral. “No facilité el acceso de Alonso a Chivite ni los presenté”, aseguró. Tampoco cree haberlo presentado a Ramón Alzórriz. Sobre su presunto papel en nombramientos en el Ejecutivo de Chivite, afirmó que no ha tenido nada que ver con ninguno, aunque sí reconoció que la presidenta le informaba de ellos sin que él pusiera objeciones.
Mina Muga: “No encontrarán ninguna gestión mía”
Respecto al proyecto de Mina Muga, Cerdán situó el contexto político en el momento en que se realizaron las principales gestiones. Recordó que entonces gobernaban UPN en Navarra, el PP en Aragón y el PP en el Gobierno de España. “¿Dónde está mi mano en esa obra?”, planteó de forma retórica.
Subrayó que en aquel periodo era uno de los siete parlamentarios del PSN, en la oposición, “sin ninguna capacidad de influencia”, y que no encontrarán ninguna gestión suya para influir ni en el Gobierno de Mariano Rajoy ni en el de Pedro Sánchez en favor de la empresa promotora. Aseguró, asimismo, que nunca ha recibido ninguna retribución por parte de Geoalcali.
Túneles de Belate
En relación con los túneles de Belate, Cerdán fue rotundo. Afirmó que no ha estado en una sola reunión en la que se hablara de la adjudicación de esa obra y que no existe prueba alguna que lo vincule con su tramitación. Preguntado por el exconsejero Bernardo Ciriza, el actual consejero Óscar Chivite y el exdirector general Pedro López Vera, respondió que no ha tenido contacto con ninguno de ellos sobre la adjudicación ni ha realizado seguimiento alguno de la obra.
Añadió que desconoce si está siendo investigado en alguna causa relacionada con licitaciones en Navarra y que no sabe si existe una causa secreta al respecto. En referencia a un informe de la UCO que menciona Belate, apuntó que “mis reuniones sobre los túneles de Belate se limitaron a intentar conseguir la subvención de 40 millones, se consiguió y gracias a eso se están financiando las obras”.
Sobre otras reuniones, insistió en que acudía al Ministerio para hablar de obras públicas “en calidad de diputado de esta comunidad” y que el éxito de los representantes en Madrid se mide por su capacidad para conseguir recursos para Navarra.
En la misma línea, defendió que nunca se habló de empresas concretas en sus reuniones, sino de proyectos e infraestructuras. Señaló que uno de los pocos técnicos de mesa de contratación a los que conoce es Pedro López Vera —quien no formó parte de la mesa de contratación—, a quien situó acompañando al consejero en reuniones en Madrid para intentar lograr subvenciones para obras, pero negó cualquier intervención en adjudicaciones.
Informes de la UCO y conversaciones telefónicas
Otro de los puntos de fricción fueron las conversaciones telefónicas que se le atribuyen en la causa judicial. Cerdán aseguró que “esas conversaciones no son mías” e invitó a leer los informes de la UCO, en los que, según su versión, se reconoce la necesidad de más peritajes para poder acreditarlas y se apunta que la voz atribuida no pertenecería a una sola persona.
Fue más allá al afirmar que muchas de las cuestiones recogidas en los informes policiales “no van a poderse demostrar porque son falsas” y retó a que se prueben las acusaciones. También reiteró que su ingreso en prisión se produjo por una presunta destrucción de pruebas cuyo detalle, sostiene, ni él ni su defensa conocen con precisión.
En su comparecencia cuestionó además la credibilidad del comisionista Víctor Aldama, asegurando que ha hablado mucho pero no ha presentado pruebas, ni fotos ni mensajes que acrediten relación alguna con él.
Choque político y acusaciones cruzadas
El interrogatorio de Javier Esparza fue tenso desde el inicio. El portavoz de UPN llegó a afirmar que Cerdán, “de la mano de EH Bildu”, ha “robado” dos gobiernos en Navarra y la alcaldía de Pamplona, acusación que ha provocado protestas en la sala. Cerdán le respondió que “el diálogo entre diferentes refuerza la democracia y yo estoy orgulloso de haber dialogado entre diferentes para que usted no esté en el Gobierno de Navarra”.
A su juicio, la comisión no trata sobre los túneles de Belate sino sobre el “odio y el rencor” de Esparza, quien no ha logrado la presidencia del Gobierno de Navarra en ninguno de sus tres intentos. “Usted me está hablando de lo que realmente le molesta, que es mi intervención para sacarlos del Gobierno de Navarra, que de eso va esa comisión, del rencor y la venganza”, reiteró Cerdán.
Desde el PSN, Javier Lecumberri consideró “deleznable” hablar de robo de gobiernos y recordó que “las mayorías dependen de los votos ciudadanos y de los acuerdos entre partidos”. Por su parte, Adolfo Araiz, de EH Bildu, preguntó a Cerdán sobre una supuesta persecución política, señalando una reunión celebrada en Toledo en 2021 entre dirigentes de Vox y miembros de la Guardia Civil como origen de una campaña contra él. Aseguró que el objetivo era su persona y ha vinculado la causa a sus negociaciones con EH Bildu y Junts per Catalunya, afirmando que, de no haber existido esos pactos, no habría estallado el caso.
El choque fue a más cuando Cerdán aseguró que podría sacar “llamadas personales” de Esparza “llorando” cuando “le traicionaron los miembros de su partido en la votación de la reforma laboral” después de que el entonces líder regionalista le diese su “palabra”, aunque, finalmente, Sergio Sayas y Carlos García Adanero traicionaron la confianza de UPN y acabaron en el PP.