En 2014, varias familias del Pirineo formularon una queja ante el Departamento de Educación por la inadmisión de sus hijos en el Bachillerato del IES Iturrama. Denunciaban entonces una discriminación por razón de residencia que, el 12 de junio de ese mismo año, el Defensor del Pueblo de Navarra (Resolución Q14/540/E) instó a corregir, recomendando valorar la admisión de este alumnado en el IES Iturrama para evitar la desigualdad territorial. Hoy, la situación persiste. Las familias del Pirineo oriental navarro seguimos discriminadas en el acceso a las becas de residencia. En los cursos 2023/2024 y 2024/2025, Educación ha denegado estas ayudas a alumnado del IES Iturrama alegando que “existe un centro que ocasiona menor ayuda”. Una vez más, el Defensor del Pueblo nos ha dado la razón (Resolución Q25/843), recomendando la concesión de la beca al no considerar justificada su denegación. Sin embargo, el Departamento continúa con su negativa.
Otra beca de residencia solicitada fue denegada a un alumno del Pirineo porque las ayudas por transporte y comedor son incompatibles con la ayuda para residencia. A pesar de que el estudiante vive a 85 km de la parada de autobús gratuito más cercana, sin posibilidad de llegar a ella diariamente.
En definitiva, nos toca asumir los costes para que nuestros hijos e hijas tengan las mismas oportunidades, pero sin derecho a beca. Muchas familias del Pirineo pasamos por esta situación. No es un eslogan la campaña “Pirineo.5min”, es una exigencia de justicia y equidad. Vivir en el Pirineo no puede ser una desventaja educativa. El Decreto Foral debe adaptarse a la realidad del territorio y dejar de dar la espalda a las familias.