Nos acercamos al Día Internacional de la Lucha contra la LGTBIfobia y conviene recordar por qué existe. Esta fecha conmemora la despatologización de la homosexualidad como supuesta enfermedad mental, un hito respaldado por un amplio consenso científico que expulsó definitivamente la homosexualidad de los principales manuales de salud mental. Un consenso claro, rotundo e incuestionable. Y, sin embargo, en pleno 2026, más de tres décadas después, seguimos descubriendo la existencia de centros que practican terapias de conversión contra personas LGTBI y la comisión de auténticas atrocidades contra mujeres, amparadas en supuestos pretextos religiosos. No es pasado. Es presente.
La investigación de la periodista Noemí López para el portal Newtral ha sacudido conciencias. Ha puesto nombres, testimonios y sufrimiento real a una práctica que nunca debió sobrevivir al siglo pasado. Como responsable LGTBI del Partido Socialista de Navarra, no cabe tibieza: condeno rotundamente estos hechos y me sitúo, sin matices, al lado de las víctimas. Mujeres valientes que han decidido hablar, aun sabiendo el coste personal y social que puede acarrearles. Su voz merece respeto, protección y justicia.
Desde el PSOE no miramos hacia otro lado. Trabajamos para que estas situaciones no vuelvan a repetirse, ni en Navarra ni en ningún punto del país. En estos momentos hay una proposición de ley registrada en el Congreso de los Diputados para penalizar las terapias de conversión con penas de prisión, inhabilitaciones profesionales y el cierre de los centros que las promuevan. Porque no estamos ante opiniones: estamos ante vulneraciones graves de los derechos humanos.
En Navarra, la ley foral ha supuesto un avance decisivo. Un desarrollo normativo que el Gobierno que preside María Chivite ha impulsado para garantizar derechos y una protección real y efectiva. Los y las socialistas defendemos un marco jurídico firme, sin ambigüedades, que proteja a las personas LGTBI aquí y en todo el Estado. Y lo decimos con claridad: nuestras compañeras/os en las Cortes votarán sí a penalizar las terapias de conversión; sí a impedir que quienes las promueven sigan ejerciendo; y sí a clausurar cualquier centro que ponga en riesgo la dignidad y la vida de las personas.
La pregunta es inevitable: ¿qué harán PP y UPN? ¿Estarán del lado de los derechos y la protección de las víctimas o volverán a bloquear avances fundamentales? Porque en esta cuestión no caben equidistancias. O se está con la dignidad, la libertad y los derechos humanos, o se permite que la discriminación siga encontrando refugio.
* Secretario LGTBI PSN-PSOE