Y en Navarra, ¿por qué no?
Mi madre tiene 94 años y, cada año, marca sin dudarlo la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta. Pero estoy convencido de que, si pudiera marcar también la casilla de fines sociales -ese otro 0,7% que contempla el modelo estatal- lo haría con encantada. Y con ella, la inmensa mayoría de los 149.000 navarros que en el último ejercicio destinaron ese pequeño porcentaje al sostenimiento de la Iglesia Católica.
El problema es que no pueden. Mientras que los contribuyentes que tributan en Cádiz, Albacete o Tarragona, sí tienen la posibilidad de marcar ambas casillas a la vez -asignando un 0,7% a la Iglesia y otro 0,7% adicional a fines sociales, sin coste extra para el contribuyente-, quienes lo hacemos en Navarra no tenemos esa opción. La Hacienda Foral solo nos deja decidir sobre el destino de un 0,7% de nuestro impuesto de la renta.
La consecuencia es concreta y cuantificable. Si los 149.000 navarros que asignan el porcentaje a la Iglesia pudieran hacerlo también a fines sociales, se generarían aproximadamente 6 millones de euros adicionales al año para entidades como la Cruz Roja, la Fundación Ilundáin, ADACEN u otras muchas organizaciones que trabajan para ayudar a quienes más lo necesitan. Dinero que ya existiría en la declaración, y que hoy simplemente no llega porque el formulario no lo permite.