La pregunta no es si hay que cerrar, sino dónde. Y la respuesta si creemos en la equidad y en el servicio público solo puede ser una: ni un aula pública menos mientras haya conciertos infinitos financiados con dinero de todos.
La red pública es la única que garantiza plaza a cualquier niño, en cualquier pueblo sin seleccionar por renta, ideología o rendimiento. Es la que sostiene la escuela rural, la que asume el 80% del alumnado con necesidades educativas especiales y que llega a cada barrio para vertebrar comunidad. Cuando cierras un aula pública, cierras futuro en ese pueblo o en ese barrio. Rompes equipos docentes y desmantelas el único servicio que no puede decir no te admito.
La red concertada cumple una función subsidiaria: nació para llegar donde el Estado no llegaba. Hoy Navarra llega. Mantener aulas concertadas semivacías mientras se cierran líneas públicas es subvencionar la duplicidad. Es pagar dos veces por el mismo servicio, y además, hacerlo en centros que sí pueden elegir a su alumnado y cobrar cuotas voluntarias que además dan beneficios fiscales a esas familias…
Con ratios por los suelos muchos conciertos sobreviven solo gracias al dinero público. Eso no es libertad de elección como nos quieren hacer creer, es mantener privilegios con impuestos de todos.
Defender la pública no es atacar a las familias de la concertada. Es recordar que los recursos son finitos y que el mandato del Parlamento de Navarra es blindar la red de todos. Cada aula pública que se salva es un barrio que sigue vivo, un pueblo que no se vacía y un derecho que no depende del código postal. Por eso frente al goteo de cierres en colegios públicos mientras se mantienen conciertos con menos alumnos por clase, hay que decirlo claro: el ajuste es en la concertada.
Para una vez que desde educación el planteamiento era el correcto, incluso respetando en la concertada aulas que no cumplen criterios, pero dándoles el privilegio porque tienen índices negativos… Miren si es que se ha tenido en cuenta. Mejor no se habría podido gestionar y ahora se lo van a replantear. ¡Vergüenza!
La escuela pública no se toca. Es la única que es de todos y para todos.